Ofrezco acá mi traducción del libro de Johann Christian Reil, “Rhapsodieen über die Anwendung der psychischen. Curmethode auf Geisteszrrüttungen” de 1813, el título en español sería "Rapsodia sobre la aplicación de un método psicológico en la cura de los perturbados del espíritu".
Fue el creador de la palabra psiquiatría en su texto "Beyträge zur Beförderung einer Kurmethode auf psychischem Wege" de 1808 (“Contribuciones al avance de un tratamiento metódico por la vía psíquica”).
Perteneciente a la Escuela alemana Psiquista. En la primera mitad del siglo XIX , se instala en "romanticismo psiquiátrico". Basados en esa ideología sus representantes consideraban a la enfermedad mental como una enfermedad del alma. Recibieron el nombre de "psiquistas" y su actitud hacía la enfermedad era más moralista que psicologista. Los principales fueron: J.J. Langermann, J.Ch. Reil y J.Ch. Heinroth (1773-1843). Reil luchó por la humanización de las instituciones psiquiátricas y publicó el primer tratado de psicoterapia. Por otro lado y en permanente enfrentamiento con los "psiquistas" estaban los "somatistas". Éstos se interesaban en las modificaciones corporales que se observaban en los enfermos mentales.
La escisión del espíritu en Reil anticipa la futura en Freud, puede buscarse su antecesor en la trinidad de san Agustín (autor que los protestantes tomaban muy en cuenta). No es el primer autor alemán en trabajar esta escisión.
Particular nota merece su descripción del teclado de gatos como tratamiento contra la melancolía. El teclado de gatos suele ser atribuido a la creación del jesuita Atanasio Kircher. En la cita que acompaña al Katzenclavier indica Reil como llamar la atención del paciente. ¿Qué pasa mostrándoles un Katzenklavier?, un gato-clavicordio, un instrumento tocado presionando teclas unidas a las uñas que a su vez golpean las colas de una serie de gatos dispuestos con cuidado a fin de maullar de dolor tonalmente secuenciado. Ahora en este punto lo sublime ha hecho evidente que una de sus incursiones periódicas en el ridículo. Que el gato-clavicordio fue nunca realmente utilizado en cualquier tipo de clínica se debe dudar.
Curiosamente, Reil era buen amigo de Goethe, el del pacto fáustico con el demonio, con Reil se terminó de creer en la posesiones demoniacas de espíritus.
Libro de texto de las perturbaciones de la vida mental o las perturbaciones del alma y su tratamiento, Johann Christian August Heinroth de 1818 AD . Johann Christian August Heinroth, 1818 AD
I.CONCEPTOS BÁSICOS
Capítulo Uno
EL CONCEPTO DE LA VIDA MENTAL
§ 1. Las características comunes de la vida humana y la vida de todos los seres vivos conocidos son la sensación y el movimiento. Por otro lado, un rasgo característico de la vida humana sólo es conciencia. La vida se desarrolla hacia este, y luego es acompañado por ella hasta su extinción final. Aunque el hombre es capaz de vivir sin conciencia, él puede hacerlo sólo a nivel de plantas o animales.
§ 2. La respiración y la digestión, así como la propagación a través de la cópula, son comunes al hombre, los animales y las plantas; los fenómenos de sensación y movimiento, es necesario para la auto-preservación, son comunes a hombres y animales. Sin embargo, la vida humana está hecha para vivirla conscientemente, en los diferentes niveles de conciencia, sino que es de hecho el objetivo de la vida humana para alcanzar el más alto nivel de conciencia.
§ 3. La conciencia misma es la conciencia de la existencia. Pero el tipo de esta existencia, al igual que el tipo de conocimiento, es muy diferente en el inicio de la vida humana, su período medio, y su terminación, sino que también varía de una manera general y puede ser más limitada o más libre, más débil o más fuerte, inferior o superior. De ahí los diversos grados de conciencia.
§ 4. El nivel más bajo de la conciencia, y por lo tanto también el nivel más bajo de la vida humana, es representado por el niño, el hombre primitivo, y de los pueblos primitivos. No es más que la conciencia de lo externo, del mundo circundante. En este nivel, incluso el hombre mismo es sólo el mundo, el externo, el objeto. Él es todos los sentidos, es un ser sensual, sus percepciones, sentimientos y deseos son del mundo exterior, que le llena de alegría o de tristeza, dependiendo de si es amistosa u hostil hacia él. El placer es su objetivo, y la ocurrencia ocasional es su deidad.
§ 5. El hombre se elevará hasta el segundo nivel de la conciencia, tan pronto como las diversas actividades de sus sentidos desarrollados han despertado su razón y sus percepciones cristalizar en ideas. En esta etapa, el conocimiento en el hombre se convierte en su propio objeto; el Yo en el hombre, hasta ahora vinculado al entorno del hombre, que ahora comprende la idea del Yo. En contraposición a la conciencia del mundo, el hombre se hace consciente de su propio Ser que representa la esencia de la toda su existencia corporal y mental. Es este todo integral, indivisible que representa el Sí mismo. Este es el hombre individual. El concepto de humanidad y el Ser son totalmente idénticos.
§ 6 . Es en vano que intentamos separar el alma del cuerpo, o el cuerpo del alma. Los conceptos de yo, hombre, individuo, invariablemente implican la unidad de cuerpo y alma. Somos conscientes de tener un cuerpo sólo si nos oponemos a algo interno, es decir, el Sí mismo, en contra de algo externo a nosotros mismos. Nuestro ser interior, o nuestro yo interior, es nuestra alma, mientras nuestro Yo externo es nuestro cuerpo. Por lo tanto, sólo hay un Ser o I (individuum ) del hombre que se compone de cuerpo y alma, de lo interno y lo externo, y que no se puede pensar en uno sin el otro. No es una unión de dos cosas diferentes, pero una sola vida que se ha desarrollado en dos direcciones: el exterior (en el espacio ), como cuerpo, internamente ( en el tiempo) como alma. En la misma forma que un árbol forma un sistema de raíces bajo el suelo, mientras que la formación de un tronco y una copa por encima del suelo. La parte del árbol que vive en las oscuras entrañas de la tierra es como el cuerpo del árbol, mientras que la parte del árbol que es visible en la luz del día sobre la tierra es como el espíritu del árbol. ¿Y quién puede negar que las raíces y la corona son partes de un mismo árbol y que ambos se incluyen en la idea del árbol? Lo visible y lo invisible forman un todo y no son meramente indivisibles, pero ni siquiera son de naturaleza diferente.
§ 7. Este es el alma que habita en la conciencia; primero como algo con sentimientos, sensible a la alegría y el dolor, y el esfuerzo para satisfacer sus necesidades innatas, y en el que la satisfacción o no satisfacción de estos deseos aparece como enajenación o el corazón. Más tarde, el alma aparece como un poder creador espiritual, o el espíritu, la combinación de la percepción sensual con la creación inteligente. Por último, el alma es la voluntad, es decir, la energía que mueve el alma misma de la acción. El alma es, pues, la disposición, el espíritu, y los que se funden en una sola conciencia, sino que actúan de manera independiente sin dejar de ser en una armonía orgánica.
§ 8. La autoconciencia representa una transformación sustancial de la conciencia. El hombre consciente de sí percibe la diferencia entre su propio Ser (§ 5) y un mundo que actúa sobre él y al que reacciona por su propia acción, a fin de garantizar su preservación independiente y utilizarlo para sus propios fines. Estos objetivos se dirigen siempre hacia su propio Ser, del mismo modo que se originan de su propio yo. Lo que el hombre hace es por el bien de su Yo, su propia persona. Para él, las leyes de su propio entendimiento son el supremo y las reglas más convincentes que rigen el mundo. Su objetivo es la independencia, y la necesidad es su deidad.
§ 9. La mayoría de los seres humanos educados se encuentran en este segundo nivel de conciencia, sin embargo, la mayoría de ellos permanecen en la esfera inferior de la conciencia sin mantener ningún conceptos definidos en su propia identidad o el fin de su propia vida. Su existencia se ha cumplido por la mutua relación entre su propio Yo y el mundo circundante. Es su único fin de asegurar, cada uno a su manera, su existencia y mientras tanto disfrutar del mundo. En consecuencia, para ellos no existe nada más que a sí mismos y al mundo, es decir, nada más que algo dentro de sí mismos y algo fuera de sí mismos. ¿Alguna otra idea que puedan tener no proceden de su auto-conciencia, ya que esta autoconciencia tiene el Ser como el único enfoque y el único punto de referencia. La ley que rige esta etapa de la conciencia es: todo por el bien del Ser y por el bien de la propia existencia.
§ 10. La más alta, última etapa de la conciencia se desarrolla solamente en pocas personas, a pesar de que la semilla de la conciencia más elevada se encuentra en todos nosotros y se esfuerza por crecer, al igual que la conciencia de sí mismo ha crecido fuera de la conciencia del mundo. Así como la conciencia de sí se origina en la oposición de lo interno a lo externo, lo mismo ocurre con la conciencia más alta, proceden de una oposición interna en la conciencia de sí mismo. Todos comenzamos a experimentar esta oposición temprano en la vida, incluso en la infancia . Opuesto al Sí mismo y para los esfuerzos del Ser, surge una contradicción en el hombre consciente de sí mismo. Esta contradicción, aunque con experiencia en el Sí mismo, no se originan en el Sí mismo, pero a partir de una mayor actividad en el Ser que llamamos conciencia. Esta conciencia, que aparece como un mero sentimiento interno en la conciencia de sí mismo, es la semilla de la conciencia más alta. En su primera comparecencia como sensación de que todavía no es consciente de sí misma, sino que se limita a contenido e incluida en nuestra propia conciencia.
§ 11. La conciencia es un fenómeno natural necesario que aparece en el interior de nosotros mismos tal como inevitablemente como los sentidos o las extremidades aparecen en el hombre externo. Sin embargo, es sólo una semilla que, al igual que cualquier otra semilla, debe ser nutrida y cuidada si se va a asumir la, forma viva definida que se tenía la intención de asumir, a saber, la más alta, la conciencia perfecta. Muchos de nosotros ni siquiera sospechan que esta semilla podría crecer, y esas personas, por tanto, nunca promueven su crecimiento. En la mayoría de los hombres la conciencia no vive más que como una semilla, y en algunos de ellos (no nos gusta decir en muchos de ellos) que se sofoca y despojada de su fuerza vital por el peso abrumador de la conciencia mundial y la conciencia de sí (la lucha por las posesiones y la existencia). En algunos individuos, que son el más lamentable de todos es que se ha secado y muerto, dejando la victoria indiscutible de egoístas, deseos animales.
§ 12. Pasemos ahora a estos hombres a los que llevan dentro de sí mismos este germen de la más alta conciencia y la vida, aunque no reconocerla como lo que es. La conciencia, ese desconocido en nuestro Ser, que ha venido a nosotros, no sabemos cómo, no desde fuera, sino desde dentro, aparece en nuestro Ser como un monitor, como monitor, que exige algo que debería estar allí, pero no lo es. En resumen, este es un antagonista de la vida del mundo y de nosotros mismos la vida. Esta aparición no deseada interfiere con nuestras actividades del día a día y con el curso tranquilo de nuestra vida cotidiana acostumbrados. En cuanto a un hombre vagando en un laberinto, nuestra conciencia, como la aguja de una brújula, nos muestra el claro, camino recto que debemos seguir si queremos estar en paz con nuestra alma y alcanzar el paraíso de la felicidad hacia el cual queremos navegar con todas nuestras fuerzas.
§ 13. ¡Y maravilla de maravillas! Nuestra conciencia no nos engaña. En cada paso de la manera en la que lo seguimos nos sentimos una maravillosa armonía de nuestra alma con el mundo y consigo mismo, como no podía ser alcanzado por cualquiera de nuestros antiguos esfuerzos mundanos y egoístas. Esta unidad, paz, claridad, alegría interior, sería impensable en los niveles inferiores de la conciencia. Pero este estado no es el de la conciencia más elevada, sino que es sólo nuestra propia auto-conciencia, lleno de una maravillosa y extraña pureza y claridad, que persiste por sólo mientras no pensamos acerca del mundo y acerca de Sí mismo. Pero como estos pensamientos siempre vuelven demasiado pronto, esta condición de alegría interior desaparece inmediatamente, y estamos una vez más a la izquierda expuestos a la oscuridad y la confusión de nuestra existencia cotidiana.
§ 14. Sólo el tiempo que no pensamos sobre el mundo o sobre nosotros mismos será ese estado feliz persistir. No es como si nos pueda o deba olvidar el mundo o el Ser, es sólo que no debemos vivir en ellos, para ellos, o a través de ellos, para nuestra conciencia exige que vivamos en el plano superior en el que nos han experimentado este estado de gozo. No debemos olvidar el mundo y el yo o borrarlos de nuestras memorias, no debemos borrarlos de nuestros sentimientos y pensamientos o excluirlos de nuestras actividades, pero debemos ya pertenecer al mundo y para el Ser y debemos negarles en la medida en que ya no nos reconocemos como nuestros maestros, guías, o las fuentes de felicidad.
§ 15. Esto presenta un problema difícil de hecho para el hombre-mundo y el yo-hombre, que, hasta ahora, se ha acostumbrado a vivir y buscar su conciencia en estos dos elementos por sí solos. Sin embargo, si la voz de su conciencia ha recorrido despierto, no tendrá otra opción. Él debe ya sea vivir en la insatisfacción permanente, permanentemente dividido contra sí mismo y de su destino, o de lo contrario debe obedecer las exigencias de su conciencia, que es su único medio de preservar la unidad y la armonía dentro de sí mismo. Su único otro curso (§ 11) es matar deliberadamente su conciencia, y así ganar aparente tranquilidad comprado al precio de la propia estupefacción.
§ 16. En pocas palabras, al igual que las exigencias de una conciencia sensual o de un concentrado de la conciencia del mundo en mero ser o el mero disfrute de la vida, mientras que los de concentrado de la autoconciencia en la auto-existencia o el Ser, por lo que las demandas de concentrado de conciencia en un no auto-existencia. Sin embargo, esta demanda negativa sólo tiene sentido siempre y cuando la demanda se origina en la conciencia, es decir, de algo ajeno a la conciencia de sí. A medida que seguimos para satisfacer, más o menos voluntariamente, las demandas de este extraño, un cambio tiene lugar no sólo en los motivos de nuestras acciones, sino también en nuestro punto de vista, y la demanda negativa para la acción desinteresada se nos presenta como algo más elevado, como una demanda positiva para la auto-devoción, es decir, para el amor.
§ 17. Este punto de vista y sus consecuencias exaltada será nuestra si nos abandonamos con honestidad y verdad a la aguja de la brújula de nuestra conciencia, si nos interesamos en nuestra conciencia, rodeándola con amoroso cuidado, y si nos acostumbramos a vivir en el principio elemento extraño de nuestra conciencia, de sus opiniones e intereses. Al hacer esto, nuestro punto de vista cambia: salimos de nuestro propio Ser, del mismo modo que anteriormente bajamos del mundo en el Sí mismo, y el nuevo país que hemos entrado ahora se convierte en nuestra casa y el escenario de nuestra vida. Nuestro propio Yo y el mundo se han retirado a un segundo plano; vivimos ahora para otras cosas que el interés propio mundo o el interés propio, y lo que ahora se abre ante nosotros es otra vida superior, que sólo se puede vivir a través de sacrificio y abandono de la vida anterior por el bien del mundo y de uno mismo.
§ 18. Sin embargo, un hombre siempre se preocupa más por su tesoro más querido. Nuestro sacrificio del mundo y de nuestro Ser es más que un juego construido para llevar el premio más alto, una vez que hemos llegado a la cima, cualquier cosa menos será como nada. Pero esta cosa superior, que no podemos encontrar ni fuera de nosotros, en este mundo, ni en el interior de nosotros mismos, en nuestro ego egoísta, debe necesariamente encontrarse por encima de nosotros y se manifiesta en la conciencia y por la conciencia, por lo que esta conciencia, con irreprochable la actividad y la eficacia, sigue propagándose a través de nuestro ser más profundo para que ocupe toda nuestra conciencia. A continuación, desplaza toda la conciencia inferior y sí se convierte en un nuevo tipo de conciencia y ya no se siente como algo extraño, como la conciencia, puesto que ya no es oposición en su propio dominio. Su fuerza y efecto se muestran ahora de forma diferente que antes: como algo percibiendo, es decir, como la razón * La razón es por lo tanto la conciencia más alta.
§ 19. Percibimos por nuestra razón las cosas más elevadas, lo que está por encima de nosotros, lo que significa que la razón es nuestro sentido de lo que es más alto que nuestro Yo y el mundo, para la acción y el efecto de cada sentido es percibir, sentir, para aprender . Por lo tanto, si la conciencia es de hecho un sentido interno, como debe ser, ya que es el centro de toda percepción, se deduce que la razón, como la conciencia más alta, es el sentido interno intensificado al grado más alto. Desde la conciencia del mundo y la conciencia de sí son capaces de percibir sólo las cosas finitas que están limitados en el tiempo y en el espacio, y desde la conciencia razonamiento se opone a estos dos tipos de conciencia, se deduce que la conciencia razonamiento o la razón misma, es el sentido de lo infinito, lo ilimitado, lo eterno. Esta es la cosa más alta por encima de nosotros que en un principio se manifiesta , es decir, como la conciencia, en el sentimiento , es decir, en la conciencia oscura, y más tarde en la razón, siendo lo más puro, más claro de la conciencia. Por razón es la fuente de la luz de la totalidad de nuestro ser, al mismo tiempo, nuestra luz interior y nuestro ojo interno.
§ 20. Sólo aquel que ha visto esta razón, esta luz interior, puede captar y entenderlo, pero la oscuridad, es decir, la mera conciencia del mundo y conciencia de sí mismo, no puede hacerlo. Para este hombre no existe nada más elevado que el mundo y el yo, lo externo y lo interno, el espacio y el tiempo. Cosas externas son una fábula para él, sin embargo, es en lo Eterno donde ello habita. El Eterno es un ser sagrado libre; si Él se recibe en la conciencia más alta, Él llena el alma, entonces limpiado de todos los sentimientos bajos, con gozo inefable, y se manifiesta como el verdadero, la existencia eterna y la vida.
* [La palabra alemana para "razón", "Vernunft," se deriva de la expresión alemana para "percibir", "vernehmen" - una conexión claramente de relieve en el texto alemán.]
§ 21. Desde el punto de vista de la razón, la vida del mundo y de la vida del Ser, aunque no una ilusión (como a muchos les gustaría que fueran), no son la verdadera existencia o bien, no son más que el crecimiento y el desarrollo, pero la vida en la el plano más alto es la cumbre y la consumación de la existencia de vida. Porque así como no hay tal cosa como una vida muerta, el nombre de la existencia sólo con razón se puede dar a la vida inmutable perfecto. Esta vida significa únicamente que viven en la razón, en la luz, en el amor, en la santidad, y en Dios.
§ 22. Dios, la santidad, la eternidad, una vida plena, se manifiestan a la razón y a la razón sola. Dios vendrá a la existencia y Él es para nosotros sólo en la medida en que somos conscientes de Él y lo experimentamos en la razón y la razón. Es sólo a través de la razón de que podemos llegar a Dios. (Nadie puede venir al Padre excepto a través de mí.) El que no hace uso de este sentido más alto no se puede desarrollar, sino que es como los ciegos y los sordos: para él, el objeto no está allí, porque el sentido de que está ausente. Es inútil buscar la prueba de la existencia divina, la vida y la actividad de las personas que ellos mismos no ven ni oyen a Dios y no lo perciben. ¿Quién podría explicar la belleza de un cuadro a los ciegos o la belleza de la música para los sordos? El desarrollo de la razón, es decir, el crecimiento de la conciencia a la conciencia de llenar todo nuestro ser, es la condición de un verdadero ser humano, es decir, una vida libre y bendecida.
§ 23. Porque es el propósito y el destino del hombre a ser libre y feliz, incluso en esta vida y no sólo después de la muerte, para desarrollar el inmortal en sí mismo, y así comprometer su receptivo en esta vida para esta eternidad, para la eterna y vida feliz sin límites que será su suerte después de la forma del espacio-tiempo-obligado ha perecido. Sólo el hombre de la razón, en los cuales mora la razón y quien posee en su totalidad, es consciente de este destino, que es consciente de que con una certeza igual a la de la vida y de la conciencia, que es idéntica a la conciencia y la vida misma. Pero el hombre de la razón también sabe con la misma seguridad que un hombre egoísta del mundo puede saber nada y creer nada de este destino. Como hombre debe la vida verdadera y la verdadera existencia de la terrenal, la existencia espacio-temporal y las posesiones materiales, y, lo sepa o no, él sigue siendo un esclavo del mundo y para su propio Yo. Mientras mantiene este punto de vista, nunca podrá alcanzar la paz duradera, seguridad y alegría.
§ 24. La esencia de la vida humana está contenida en la concepción de estos niveles de conciencia. De ello se desprende que la vida humana es diferente en cada hombre, desde la conciencia es diferente en cada hombre. Esto de ninguna manera significa que la vida humana queda a merced de la casualidad, sino más bien que las leyes de la naturaleza que llenan el mundo y garantizar su desarrollo perpetuo también llenan y estimulan el ser interno y la vida de cada hombre y de la raza humana hacia un crecimiento orgánico gradual desde la parte inferior a la etapa superior. Las fuerzas de la naturaleza, sin embargo, no lo hacen, como lo hacen en el mundo externo, ejerciendo la violencia de la necesidad, sino más bien por la suave guía y dirección en el único que en la Tierra que fue creado libre. A pesar de que se debe a la necesidad de que la conciencia del mundo se desarrolla en un niño, que la auto- conciencia crece fuera de la conciencia del mundo para convertirse en una entidad independiente, que la conciencia, que se opone a la autoconciencia , se eleva por encima de ella, pero mientras estos tres etapas de la conciencia son realmente como las raíces, el tronco y la copa de un árbol, en el que la corona tiene una abundancia de flores y frutos , no obstante, no es con la misma medida de la necesidad de que las raíces y el tronco de la conciencia humana producir las flores y los frutos de la vida humana, a saber, la razón desarrollada y su objeto de estudio - es el mundo de la verdad y la belleza y la paz y la luz y el amor. Y depende del hombre en si mismo si él pierde a sí mismo en la existencia terrenal y la acumulación de posesiones o evita este curso y niega el mundo y lo propio para seguir el Espíritu Guía. Quien se abre a él, ya en este mundo espacio-tiempo, un lugar de residencia que le ofrece la existencia eterna y un mundo eterno. De ellos, el mundo espacio-tiempo representa sólo una imagen fragmentaria , una etapa preparatoria, una escuela para el cultivo
Capítulo Dos
EL CONCEPTO DE UNA VIDA SANA MENTAL
§ 25. Nos sentimos saludables si nos sentimos perfectamente bien, si no hay sentimiento de impotencia que nos abruma, si no sufrimos ningún tipo de dolor que afecta nuestras actividades, y, en general, si nuestra voluntad, y la actividad gozosa no sea impedida por cualquier obstáculo que ofrece el cuerpo o alma. Los hombres cuya vida entera está dedicada al cuerpo y que utilizan sus almas y sus conciencias para llenar sus cuerpos sólo se consideran saludable si su bienestar corporal es irreprochable y si los procesos ecológicos que mantienen la existencia y la actividad de la entidad no se vean perturbadas. Pero el hombre que se considere ser no sólo un cuerpo, sino también un ser espiritual, con una vida espiritual que es su elemento propio , un hombre que se niega a separar el cuerpo del alma y está presente con su alma en cada función corporal, al tiempo que el cuerpo de su participación en el alma, a la que el cuerpo y el alma son igualmente sagrados , ya que el primero es sólo la encarnación externa del alma, mientras que el segundo es para él la representación interna del cuerpo (§ 6) - un hombre así no se experimenta a media - salud o una salud de la mitad de su ser. Porque así como su Yo interior y exterior, su cuerpo y su alma, son el mismo Ser y la misma vida, con una interacción mutua de armonía completa entre los dos (a excepción de que la acción del ser corporal externa está inconsciente, mientras que la del ser espiritual interno es consciente), también su sensación de bienestar comprende el cuerpo y el alma, y él se sentirá sano y bien sólo si es externa e internamente cómodo y libre. Entonces estará en un estado de la salud humana.
§ 26. Este estado de la salud humana, inevitablemente, e inseparablemente comprende la salud del cuerpo, ya que un hombre no puede existir sin un cuerpo. Pero es igual de inevitable e inseparablemente comprende la salud espiritual, que penetra la salud del cuerpo y es penetrado por ella. Salud mental (espiritual) es tan raramente experimentado, y es experimentado por tan pocas personas como la verdadera condición de la vida, porque pocas personas pueden percibir tan vívidamente con su sentido interno como con sus sentidos externos, y también porque la salud mental no se puede experimentar si de hecho es ausente. Estamos tan acostumbrados a compensar nuestra incomodidad mental que atienden a la comodidad corporal que estamos dispuestos a asumir que la paz y la satisfacción interior que no son de este mundo. Nosotros soportamos con paciencia la enfermedad y sorpresas en el Ser espiritual y poco a poco aprendemos a considerarlas como siendo casi natural, pero compensamos por ser doblemente preocupado por el bienestar de nuestro ser corporal y con nuestra vida material.
§ 27. Quien adopta esta actitud no tiene sentido para la salud humana y la menor idea de ello. Un sentido interno debe estar completamente despierta (§ 19), y con él el interés por la vida en un plano superior y en una sensación de la vida, si la necesidad y el deseo de mantener esta sensación como una parte de nuestro bienestar es surgir en nosotros. Una vez que este despertar ha tenido lugar, las necesidades de la sensación interna se estimulan y encontramos paz ni tranquilidad, ni una sensación de confort, hasta este sentido logra su objeto, que es la santidad (§ 20), y se impregna para siempre con él. La sensación que resulta de vital importancia es impartida a todo el hombre y eleva el cuerpo y el alma en un puro, refrescante, fortaleciendo elemento gozoso de existencia libre. Es como si el hombre se levantó de un dominio de la oscuridad en un reino de la luz, su elemento real, en la que por primera vez se puede respirar libremente y moverse libremente.
Todos los bonos que presionan sobre él recayeron, todos los deseos dolorosos y deseos que perturbaron su sensación de bienestar completa se silencian. Su visión del mundo y de su propia alma es clara y serena. El sentimiento demasiado frecuente de la impotencia física que emana de la incapacidad mental desaparece, para ser reemplazado por una gozosa sensación de fuerza que impregna todo su ser. Todos los sentimientos, pensamientos y deseos son purificados y elevados, y armonizan entre sí. Todo el hombre está lleno y penetrado por una alegre, vitalidad activa. El sentimiento de esta armoniosa, vitalidad serena, el deleite de los que no se puede comparar con cualquier sensación de placer en un plano inferior, es el verdadero estado de salud de las personas.
§ 28. Un hombre en este estado de ánimo, en los que el cielo mismo parece haber entrado , por lo tanto no ha escapado a la tierra en forma alguna. Él disfruta, actúa y piensa como hacen otras personas, pero no de la misma manera , es decir, no en el mismo nivel. Mientras que otros se pierden en el placer y se convierten en esclavos de ella, o de lo contrario languidecen desde privaciones dolorosas, disfruta de los placeres de la vida externa sobria y moderada y se convierte en su maestro, ya que él también es dueño de sí mismo. Privaciones sólo intensifican su fuerza interior y lo compensan la falta de placeres externos, dándole la sensación de libertad interior y la independencia. Mientras que otros están echados de un lado a otro por sus temores , cuidados, y las dudas nacidas de una disposición inestable y un espíritu incierto, él está de buen ánimo, seguro en su fe y cierta del futuro. En su sentimiento de la vida superior, lleva la seguridad de toda la alegría que será su tiempo o más allá del tiempo . Y cuando los demás se dan por vencidos en la desesperación, él va sobre su trabajo con entusiasmo, sin preocuparse por el futuro, y se completa un día más alegre de la mano de obra.
§ 29. Para él, la tierra no es ni el cielo ni el infierno, sino un terreno de ejercicios para el desarrollo de su fuerza, y para aumentar a un máximo. Participa en todo lo creado por el arte, descubierto por la ciencia, que se esfuerza por lograr un objetivo común, y extiende la buena voluntad y generosa amistad. Toma parte en todas estas actividades en la medida de sus aptitudes (talentos) le permite. Él vive en los demás y para los demás, no menos que en y por sí mismo, uno puede en verdad decir que se vive sobre todo por el bien de los demás. Él es tolerante de todo el mundo, lleva con todo el mundo, y se lleva a todo el mundo como es, de acuerdo a su posición en la vida, en la naturaleza, sus defectos y las imperfecciones. Porque él sabe que él también tiene fallos graves, y hace su muy posible para erradicarlos, suavemente en otros, sin piedad en sí mismo, ya que representan obstáculos para una vida verdadera y plena.
§ 30. Él está encantado y emocionado por todo lo bello, lo bueno, y magnífico que se encuentra en la humanidad, la recibe con amor y aprecio y utiliza un desarrollo exitoso en otros como un modelo para su propio desarrollo. El pasado y el presente mundos son, pues, sagrados para él. Él toma su lugar con alegría y con entusiasmo en las filas de la marcha de élite hacia los objetivos de la humanidad. En este estado de ánimo lo encontramos cada mañana al despertar y cada noche, cuando se lleva a cabo su jornada de trabajo. Su vida está llena hasta el punto cada vez mayor con la pureza, la alegría y la fuerza, y la anticipación de este cumplimiento lo hace feliz y le da el mayor estímulo y mayor sabor a su sentimiento de la salud humana.
§ 31. Tal estado de salud de las personas no depende del mundo exterior solo y en la salud del cuerpo, pero tiene sus raíces en el alma más íntima del hombre, y puede ser alcanzado y mantenido sólo si el sentido interno plenamente desarrollado , que incluye a los sentidos externos y la el hombre mismo, es cuidadosamente alimentado y cuidado. El hombre sano se siente levantado en un ambiente más libre y llevado a través de ella por un poder superior. El sentimiento fundamental libre en él se apresura a través de todos sus nervios y vena , y su sensación es la de un hombre que estaba cansado y ahora emerge de un refrescante baño. Su sangre fluye con facilidad, todos sus sentidos están despiertos , y todos sus movimientos son fáciles y contundentes. Pero estos sentimientos, impresiones y propuestas que se reciban en una conciencia y emergen en el cuerpo externo es de una conciencia. Esto no está soportado y no existe dentro de sí mismo, de forma aislada, y es aún menos determinado y limitado por la influencia del mundo exterior, pero se aferra a lo inexpresable, santo, eterno SER , quién lo llena y encanta. Esta primavera siempre fluyente es su única fuente de alimento y le proporciona la fuerza y la luz y el amor: la fuerza de la voluntad , la luz para el espíritu, y el amor para el alma.
§ 32. De este modo se logra el estado de salud del hombre. ¿Es una ilusión? , Un sueño? , O sólo un ideal que no se puede alcanzar en esta tierra? Esta pregunta puede ser decidida sólo por aquellos que ya han experimentado este estado, aunque sólo sea por unos momentos más hermosos de su vida. Su realidad es probado por su posibilidad, y la prueba adicional es permitida por nuestras tendencias y capacidades naturales, toda la organización y todo el curso del desarrollo de nuestra conciencia en el que nuestra vida humana debe moverse (§ 1) . Si todo esto es clara y fielmente estudiada por un hombre sin prejuicios y observador de su propia alma, un hombre debe llegar a la conclusión ineludible de que una fuerza creativa de amor y sabiduría ha levantado su ser interior del mundo de las plantas y de los animales que lleva y alimenta su cuerpo y lo ha llevado por su ser interior en el reino radiante de conciencia, y al mismo tiempo ha destinado a este hombre que surgió de la noche de la existencia ciega a la luz de una vida pura completa , es decir, al darse cuenta de la oportunidad que se le da vivir una vida bendecida en la razón y en la libertad, en la fuerza y la luz y el amor , y por lo tanto también en Dios, su Creador mismo .
Capítulo Tres
EL CONCEPTO DE LA VIDA MENTAL ENFERMA
§ 33. Así como la salud en general (§ 25) significa confort interno y el bienestar, y es evidente externamente por las actividades vitales no perturbados, libres de todo tipo, así también puede la enfermedad en general y un estado mental enfermo en particular, ser reconocido como el malestar interno y es externamente evidente de muchas maneras por las actividades vitales limitadas o completamente suprimidas. Podemos, por tanto, sin vacilar decir que la esencia de la salud es la libertad de la vida, mientras que la esencia de la enfermedad es la restricción de la vida. Así como la libertad completa (§ 32) es la forma más elevada de la vida, tan completo, multilateral, restricción inderogables de toda actividad vital es la muerte. *
§ 34. En toda enfermedad, en cada estado de enfermedad, las actividades vitales son más o menos restringidas y el tipo resultante y el grado de malestar son en proporción a estas restricciones. Sin embargo, el hombre es un ser humano sólo en la medida en que es un ser vivo consciente. Por tanto, un estado de la enfermedad humana es un estado en el que el hombre es más o menos restringido en su conciencia. En consecuencia - ya que no es sólo un estado de la salud humana, es decir, aquel en el que el hombre vive o se esfuerza por vivir como un ser razonable (§ § 27 y 31), desde el primer momento en el que sigue a su conciencia hasta la etapa más alta de que su ser se convierte en uno con la conciencia razonamiento - ninguna conciencia que no se abre a la conciencia o de la razón es una conciencia enferma, y esto es muy evidente, ya que la sensación de libertad, el sentimiento de bienaventuranza, está ausente aquí.
§ 35. De ello se desprende que el estado de la enfermedad humana sólo es posible en los dominios de la conciencia del mundo y la conciencia de sí, lo que también significa que no es posible fuera de este dominio, en una vida puramente corporal (si es que la vida, separada de la conciencia, podía en absoluto ser creída posible ). A la inversa, sin embargo, la vida corporal, que se recibe en la conciencia y que no puede ser experimentado sin ella, es susceptible a los ataques de toda enfermedad humana ( si, de hecho , no es en realidad siendo atacada ) y, dependiendo de la extensión y naturaleza del estado de enfermedad , de hecho puede convertirse enferma , ya que todo el hombre es sólo una vida ( § 6 ) , y - aunque esta vida es externa e internamente creada de manera diferente y separada en independiente , círculos cerrados - cada uno de tales círculos es vulnerable al ataque y puede sucumbir a la enfermedad de otros círculos orgánicos en el caso de la enfermedad debido a la actividad libre e interrelación armónica de los diferentes círculos.
* Ver Beytrage zur Krankheitslehre del autor (Contribuciones a las Ciencias Médicas), Gotha, Perthes . 1810.
§ 36. Originalmente, la conciencia no está en un estado de enfermedad, ya sea como conciencia del mundo o como autoconciencia, porque ambos son etapas necesarias en el desarrollo de la conciencia en general a la conciencia más alta (§ 24). Pero cuando la conciencia ha llegado despierta, la vida se vive no en el mundo sino para el mundo, mientras que la vida no está en el Ser, pero para el Ser se convierte en pecado, es decir, a un estado en el que se oponen la naturaleza y el destino, y por lo tanto el crecimiento libre de lo más alta del ser humano se ve obstaculizado y una enferma vida resulta. Por lo tanto, en este estado no hay nunca una sensación de paz o satisfacción interna, sino sólo una lucha cada vez más inútil a partir de entonces.
[él niega correctamente el calvinismo, que dice que el hombre es creado impuro. En cambio, dice que la conciencia es creada originalmente perfecta y limpia.]
§ 37. El hombre pecador vive para el mundo, o para el mismo, y realmente para ambos. Obligado por sus posesiones o por su existencia, su deseo de posesiones se dirige siempre a su existencia y su ser, y uno no se puede imaginar sin la otra. Pero luchando por los bienes materiales y por la existencia, en la medida en que no es un medio para un fin superior, sino un fin en sí mismo, es un estado de pecado y enfermedad humana, siendo una disminución de la libertad por la que el hombre nace cayendo a la esclavitud de las plantas y los animales. La conciencia, que no sólo es una voz balbuciente de la razón, pero tiene el poder de mover profundamente los sentimientos y la conciencia del hombre despierto, pretende que lo deje caer en el dominio de la libertad y de la santidad por el que fue creado. Si él todavía se aferra , en contra de su mejor conocimiento , o al menos en contra de su instinto - ya sea debido a su lentitud deliberada o porque sigue libremente su inclinación, la libertad de elección es el privilegio del hombre por derecho de nacimiento - a la que una voz santa en su conciencia claramente le dice que no es bueno y no es justo para él, entonces él perturba su propio desarrollo, la revelación de la vida que está destinada a convertirse en realidad a través de él , en definitiva , la ley y el orden de la existencia y de la vida misma. Su delito contra la vida más elevada funcionará estragos, la inhibición, y la restricción de su vida, es decir, va a estar en un estado de la enfermedad humana.
§ 38. Posesiones y la existencia son el amor de la conciencia del mundo y la conciencia de sí mismo, y el corazón vive en este amor. Es el corazón que es la fuente de todas las enfermedades humanas, y en el corazón habita el infierno y el cielo. El corazón es el santuario y el santuario de la vida, y su enfoque es el amor y la felicidad amorosa. Pero como el amor por la vida terrenal y posesiones terrenales, incluso si está satisfecho, puede no llenar la conciencia puramente humana, no puede satisfacer, pero siempre deja la espina del anhelo vano en el alma. Desde esa alma carece de una adecuada comprensión de sí mismo, es más ansioso por satisfacción externa cuando es menos interiormente satisfecho. Por lo tanto, es realmente en un estado de sufrimiento que llamamos pasión.
§ 39. Toda pasión es verdaderamente un estado de enfermedad humana que también ataca a la vida del cuerpo y lo convierte hasta cierto punto, dependiendo de la fortaleza o debilidad de la pasión. Está dirigido, ya sea en bienes o en la existencia (§ 37) y, por su mentalidad, o bien es la lujuria o el miedo, en función de si la ganancia o pérdida es inminente. El deseo y el miedo son el castigo sufrido por el hombre-mundo y el yo-hombre durante toda su vida.
§ 40. De acuerdo con las instrucciones que adopte, y con los estados de la mente que producen, las pasiones forman un tejido muy complejo en el alma humana. Porque son tan variadas como los objetos de deseo y el miedo y las formas de la existencia y la posesión pueden ser. Pero todos tienen en común que robar el alma, que las complace, a los de la paz y la libertad, y por lo tanto tienen el alma fuera de la esfera de la conciencia superior. Cualquier persona encarcelada por la pasión no es libre e infeliz. *
§ 41. El hombre que está encadenado por la pasión se engaña a sí mismo acerca de los objetos externos y de sí mismo. Esta ilusión, y el consiguiente error, se llama locura. La locura es una enfermedad de la razón y no del alma, sino que proviene de la pasión en el alma. Cuando libre de la pasión, podemos errar y ser engañado, pero el espíritu libre pronto se aparta de error y el engaño, pero la locura es un estado verdaderamente enfermo del espíritu, ya que se origina en un estado enfermo del alma. El hombre no puede liberarse de la locura hasta que se libera de la pasión. En la locura del espíritu es encadenado y el hombre, al igual que en la pasión (ambos están indisolublemente vinculados), no es libre y feliz. **
§ 42. Un hombre que se tambalea sobre, con mucho dolor y la vanidad, en la pasión y en la locura, lleva una vida tonta, y la locura es la suma total de la actividad de la pasión y la locura. Sin embargo, toda acción tiene su origen en la voluntad, y si esta voluntad sigue y halaga sólo a la compulsión de la pasión y de las ilusiones de la locura, sin tener en cuenta la voz de la razón aún sin desarrollar, es decir, la conciencia, por el bien de la libertad y la independencia, o la voz de la razón madurada con su clara conciencia de una vida de servicio, tenemos un estado de pecado reconocido, y si es continua y se convierte en un hábito constante, es el vicio. *
§ 43. Ya que tiene su asiento en la voluntad, el vicio es el más morboso de todos los estados de la enfermedad, pues se opone a la razón, mientras que la pasión y la locura son simplemente fuera de la razón. Los tres son estados de la esclavitud, pero mientras que el nacimiento de la pasión y la locura no es voluntaria, el vicio se origina a partir de una voluntad libre que ha hecho una elección libre contra el bien y que ha pasado al lado opuesto en desafío a la llamada de la conciencia. Los que viven en la pasión y la locura simplemente dejan de conducir sus vidas de acuerdo a la regla de la buena (son sin Dios , pero los que viven de forma activa en el vicio culto maligno (son hijos de Satanás) . Los dos son de ninguna manera idéntica, pues mientras que en el estado anterior de un retorno a una condición humana saludable es a menudo fácil, al menos siempre que sea posible, en este último siempre es difícil ya menudo imposible. Se trata de un debilitamiento de la fuerza moral, a través de los cuales solo los caídos pueden subir de nuevo, que hace que el abandono de cualquier vicio sea tan difícil. Aquel cuya enfermedad es vicio esta cerca de la muerte espiritual.
§ 44. Estos son los estados de enfermedad humana que hacen imposible la sensación de la salud humana: la paz de la mente , la pureza interna y alegría, pura simpatía y enérgica y vigorosa actividad y la creación. Estos estados de enfermedad obtienen su poder sobre el hombre paso a paso, ya que el vicio es precedido por la locura y la locura por la pasión. Nadie comienza por el sufrimiento de los vicios, es sólo después de que el espíritu y el alma han enfermado de que la voluntad se convierte tambien. Sea o no el estado de enfermedad se intensificó de inmediato en la medida en la que la profundidad más íntima de la vida y la fuerza de la decisión libre (la voluntad ) se han convertido en afectados , no hay diferencia entre todos estos estados de enfermedad en la medida en todo lo que ( § 40 ) no son libres . Aun así, en ninguno de ellos es imposible volver al estado de la salud humana, ya que tal hombre enfermo es incapaz de elevarse fuera del estado de la esclavitud que ha adoptado en el dominio de la libertad. Todavía se siente fuertemente el peso de sus cadenas y se percibe claramente la voz del salvador de alerta de su propio interior.
* Ver Beytrage zur Krankheitslehre del autor (Contribuciones a la Ciencia Médica) , pp 239-260 . ** " Theorie des Wahnes " (Teoría de la Locura) , en : Beytrage zur Krankheitslehre , pp 260268 de autor.
* "fiber die Natur and die Arten, so wie die pathologischen Wirkungen des Tasters" (la naturaleza, tipos y efectos patológicos de vicios). Ibíd. , Pp 268-280 .
§ 45. En estos estados de salud enferma de pasión, locura, y el vicio, el hombre, a menudo sin saberlo, le niega su propia naturaleza en la que todo se esfuerza por alcanzar el máximo desarrollo de la conciencia. El hombre no puede estar en paz si no es libre. La satisfacción de todos sus deseos terrenales le trae felicidad. Él sigue luchando hacia nuevas metas, y siempre y cuando sus esfuerzos se siguen moviendo en el estrecho círculo de la conciencia del mundo y la conciencia de sí, él sigue siendo un juguete y esclavo de sus inclinaciones, que a menudo permanecen desconocidos incluso para sí mismo. Todas sus inclinaciones deben levantar al hombre, porque esto es lo que desea su naturaleza. La libertad y la independencia se convierten en su objetivo sin que él sea consciente de ello, pero ambos habitan en la esfera de la más alta conciencia que rara vez alguien se desarrolla en sí mismo y lo que se tiene en cuenta por la mayoría de la gente. A estas personas la conciencia para siempre permanecerá algo ajeno; más aún, muchos de ellos lo consideran como su enemigo, ya que debe convertirse en su estado más íntimo, su principal cualidad, su verdadero Yo . Y por lo tanto la mayoría de la gente se tambalean ciegamente y tontamente por la vida, sólo para preguntar al final cuál era su verdadero significado. Muchos encuentran ningún sentido y ningún mérito en la vida y destruirla, ya que no tiene ningún valor para ellos, o de lo contrario se quejan amargamente de una existencia en la que no ven ningún sentido y sin propósito, que está lleno de miseria y de dolor y, sin embargo, en el final, muere como un soplo de viento o una sombra.
Ellos todavía se las arreglan para ser lo suficientemente felices en sus intentos y actividades infructuosas si hilan el hilo de su vida con cierta moderación, los cuales son considerados por la mayoría como los sabios entre los tontos y un ejemplo a seguir. Pero incluso para estas personas aparentemente sensatas no hay felicidad interior, y siguen anhelando en vano por algo mejor. Ignoran el sentido de la frase "el reino de los cielos está en ustedes mismos. " Otros, sin embargo , que no ejercen incluso este grado de moderación y no pueden refrenarse de cualquier manera, se encuentran con varias situaciones para las que no sucumben necesariamente, sino contra los que no están armados y para el cumplimiento de ellos no tienen el interior necesaria fuerza y seguridad . Estos son los estados de una pérdida total de la libertad que están relacionados con los que acabamos de describir como la muerte está relacionada con el sueño. Del mismo modo que el sueño es simplemente un estado pasajero en que constituyen un obstáculo para las fuerzas libres, y de las que pueden manifestarse, más aún, se esfuerzan por manifestarse, a la actividad de luz del día, por lo que la muerte significa una paralización completa e irreversible de estas fuerzas. Los estados de las enfermedades humanas hasta ahora discutidas, en el que la libertad, aunque dada temporalmente, puede ser recuperada y renacer en cualquier momento. No son más que un sueño de esta libertad. Pero los estados de enfermedad que se mencionan a continuación, que son el objeto apropiado de este libro, son la decadencia y muerte de la verdadera libertad y de toda vida realmente humana.
viernes, 14 de febrero de 2014
lunes, 9 de diciembre de 2013
DISCURSOS DE GOBERNANTES ARGENTINOS SOBRE HOSPICIOS MENTALES
Desgrabación de la clase dada el 6 de noviembre de 2013 en la Facultad de Psicología, uba
Video con la clase: http://youtu.be/OAfgwWXLR2k
ÚK: ¿pueden acercarse un poco? Juan es investigador de la cátedra que viene trayendo propuestas personales, y hoy va a presentar...eh....”discursos de gobernantes argentinos sobre hospicios mentales”.
JRGL: Bueno, la introducción, la idea es hablar sobre cuatro discursos de distintos gobernantes que gobernaron la República Argentina, esto quizás no les suene raro, sino incluso que tiene una fecha de 300 años antes, ¿no? voy a hablar de un discurso del rey Carlos III, un discurso del virrey Vertíz, que gobernó acá en la Argentina, un discurso de Rivadavia (...), un discurso de Rosas y un discurso de Julio Roca, uno de vds ya lo leyó, lo escucharon, pero es mas anterior al que nombraron vds, Bueno, también enfatizar un poco en el trabajo de que como estos discursos políticos marcan cierta idea de la psiquis que se tenía en la Argentina
UK: dale, mostranos eso
JRGL: si, a ver que mas...voy a mostrar dos discursos de la edad virreynal y dos discursos de la organización del estado argentino.
Paso a lo siguiente, dos discursos virreynales, bueno, este es un discurso del rey Carlos III de España y el virrey Vertíz, que eran los que gobernaron el virreynato del Rio de la Plata, este es un discurso que no lo voy a leer entero pero que indica la entrega de los terrenos jesuitas a la Junta de Temporalidades, o a la orden franciscana para ..para que se apruebe..porque era de los jesuitas, era de los jesuitas principalmente porque
UK: espera, espera, a ver
JRGL: en estos terrenos jesuitas, que el virrey estaba a cargo, vía del rey, que es donde se va a aparecer los primeros hospicios para enfermos mentales, durante los próximos sucesos en Argentina, está en este texto está dando las temporalidades a la orden de la Santísima Caridad, que se va a hacer cargo de los terrenos de los niños expósitos
UK: ¿los terrenos de?
JRGL: de los niños expósitos, digamos, acá se enfrentan..., el rey va haciendo...
UK: pará, el tema acá es que, los que... desde el rey Carlos III hasta el virrey Vertiz, los...los que son, digamos así, elegidos para hacerse cargo de la derivación de la tierra de salud, a la orden franciscana, órdenes religiosas, en este caso los franciscanos, época del virreynato, digamos
JRGL: ah claro, si la tierra era de los jesuitas eran escuelas, en cambio cuando se van los jesuitas y cuando vienen los franciscanos son hospitales, hospitales son franciscanos
UK: los primeros en cuidar hospitales son los franciscanos, dale, ahora....
JRGL: bueno,....este era el discurso del virrey y del rey, el siguiente...es un (...), les puse la carita
Bueno, uno de los terrenos que (se mencionó) es el hospital bethlemítico de la Residencia, que queda en Humberto Primo y Balcarce, ahí es donde funcionó el primer loquero
UK: ¿el primer?
JRGL: el primer loquero que se conoce
UK: el hospital de salud mental
JRGL: si, mas que nada era preservar de vez en cuando alguien para que se le pase su periodo furioso
UK: ¿pero lo llamaban loquero?
JRGL: no lo llamaban, simplemente era para se estabilicen en una semana para que se calmen (....) con suerte, bueno ahí funcionó la sede del Protomedicato de Buenos Aires, esas dos magnolias que se ven, son las que plantaron los bethlemitas, dice la tradición que son las que plantaron ellos y siguen estando ahí
UK: ¡ah, mira vos! dale
JRGL: si, bueno, este es un discurso de Rivadavia, en los cuales se da un anuncio de como expropiar a los terrenos de... los terrenos otorgados a los franciscanos y de expropiárselos asimismos como parte, para integrarlos a ser parte del estado
UK: ah, o sea que se expropia durante Rivadavia se expropian los terrenos
JRGL: claro, a los religiosos
UK: a los religiosos
JRGL: si, entonces estos terrenos religiosos que estaban en relación a los loqueros, ¿no?
Bueno, Rivadavia da un discurso en 1822 que dice que bueno, estee,"la hermandad llamada de la Caridad (que es la que acababa de explicar), cesa desde esta fecha en la administración de todos los bienes que ha tenido a su cargo ", y que, bueno, tiene más que ellos, el estado va hacerse cargo de...
UK: pasaría al estado el cuidado de la salud
JRGL: al estado nacional
UK: al estado nacional
JRGL: esto es del año 1822, todo con un fundamento, siempre la misma excusa, la administración anterior es deficiente
UK: bueno, esta bién
JRGL: ¿está bién?, bueno
Bueno, a diferencia de (....) discursos (....) virrey Vertíz, era de Rivadavia, eran dos discursos virreynales, ahora voy a hablar de discursos durante la organización del estado argentino
Bueno, acá alguno de vds debe de haber visto, tenemos la primera ilustración de lo que se conoce como (...) el Borda o el Moyano
UK: si, la Convalescencia
JRGL: si, la Convalescencia, ahí, ahí lo que se ve, esa fachada, o sea, es el primer hospital clínico que trataba locos que se llamaba hospital de locos, incurables y contagiosos
UK: locos, intocables...
JRGL: locos, incurables y contagiosos, y mas allá ves (...) ahí se piensa que está instalada la fachada del Moyano, o sea que esa fachada es la que va abrir todo
UK: terreno del hospital Moyano
JRGL: esto es de 1832
UK: ¿mil ocho?
JRGL: 1832, lo hizo Carlos Pellegrini, se llama la Convalescencia
Bueno, este es el discurso (...) es un discurso de Rosas, que paradójicamente a lo que dice la historia, hay muchos historiadores dicen que Rosas, al contrario, que cerró loqueros y lo demás, él dice lo contrario, aparte de cosas que uno que...dice que, la parte de...dice..., dice: "en igual caso se halla el administrador del hospital de mujeres, que se ha creado una sala de crónicas y un departamento de dementes, que hacían notable falta a esta ciudad, en uno y otro establecimiento, se han hecho mejoras y economías de la mayor importancia, en que han tenido una parte muy principal los ciudadanos que los dirigen”, lo que quiero decir con Rosas es que toda la historia le tira palos de que este tipo es (...) y todo lo demás (...) el mismo no sé si quiso mostrar, no se sabe quién tiene razón o no, además es muy raro, pero bueno, eso uno tiene que hacer lecturas a ver más o menos como está cada uno, yo no sé si tiene razón o no.
Bueno (...) cambios políticos, ¿no?, si yo les mostré el dibujo anterior del gobierno de Rosas que era como esa casita central, ¿no? con dos pisos, se van a ir enganchando pabellones
UK: si
JRGL: esto es ya 1870
UK: casa de la Convalescencia
JRGL: si, es el mismo edificio pero le van agregando pabellones, y acá le sacaron la casucha superior que tenía, como al cabildo que le van sacando partes, esta también se le fue sacando la cabeza y fue quedando…
UK: ¿que se transforma en el hospicio de las Mercedes?
JRGL: se va transformando la fachada, con los cambios políticos, en lo que se fue conociendo como el hospicio de las Mercedes, o como con sus distintas denominaciones, ¿no?
UK: pero el hospicio de las Mercedes es el actual Borda
JRGL: si, pero van teniendo más o menos la misma fachada así por más que yo les decida entre otras el Moyano o Borda, mas o menos la organización, así es
UK: claro
JRGL: lo que sí, le borraron ¿vió como el cabildo que está en la plaza de mayo, que le cortaron la cabeza? bueno, a este le cortaron la cabeza, es más o menos la fachada esta, ¿no?
Siguiente, bueno, acá dice, fronte inaugural del Hospital General de hombres, 1870, lo que quiero mostrar con esto es que con los cambios políticos también influían en la forma de re-diseñar el hospicio en sí, y siempre más o menos eran los mismos edificios que casi tenían la misma construcción, yo no les traje los planos desde arriba, pero eran más o menos la misma idea, y la misma idea era la de añadir a la vieja construcción, y hacer anexos, ellos le ponían un pabellón Pinel o lo que fuera, estee, y con cada cambio político, le agregaban un nuevo anexo.
Esto lo que quería mostrar era de arriba como si fuera una vista aérea, donde esto mas o menos es la misma ubicación, está la avenida Amancio Alcorta, la avenida Ramón Carrillo (....) el tema (...) es la misma, esta es de 1867, sigue, ¿no? y esta es un poco más moderna, debe ser de 1890, no solo se mantiene la edificación, estas están desde arriba.
Bueno, y simplemente para terminar un discurso de Julio Roca, que bueno, como todo el mundo sabe a Julio Roca no le caen bien los indios y lo demás, pero después dice en una parte, se "Bajo la iniciativa del señor Alvear que hace seis años desempeña el puesto de intendente con inteligencia y perseverancia notables, se han habilitado los hospitales Buenos Aires y San Roque, se ha construido una casa especial de aislamiento para las enfermedades contagiosas, se ha ensanchado y mejorado el asilo de mendigos, el de inválidos y el Hospicio de las Mercedes , que por sus comodidades y orden de construcción es una obra que llama la atención", es el discurso de marzo de 1877, puede que siga hablando (...) y bueno, según él tal vez ayudo a los enfermos pero siempre buscaba algo de decir de agregar cosas nuevas, de agregar nuevo presupuesto, siempre las situación es que había hacinamiento, siempre pasó dentro de algunos años, y siempre lo usó en la misma situación, y sigue estando, y la situación es que tengan, en relación con el discurso, implica un cambio en la estructura de la concepción del hospicio, y la idea que se tenía de psicología, en todo caso, tomada así la psicología, pero se puede dar (...) igual veo (...) discurso político, ah es psicológico, pero bueno, eso era la idea, del trabajo, encontramos una…
UK: ¿piedra fundamental?
JRGL: si, más o menos lo mismo, de que, creo que la colonia Oliva, Figueroa Alcorta colocó la piedra fundamental, porque dice colocada por el presidente José Figueroa Alcorta, ¿no? de la República Argentina, esto es para decir que ¿hay algo que los políticos tengan la peor parte para quedar bien?, ¡no!, no sé en todo caso, quedaban peor, pero bueno, estee
Esto no viene a...y de acá el hospital Moyano tiene, tuvo una serie virreynal que son los túneles, que fue de la epoca virreynal y sigue estando en la actualidad, así que si siguen escarbando van a encontrar cosas muy interesantes en estos terrenos,
Bueno, para finalizar, se pueden encontrar en discursos de políticos concepciones de psique, se pueden ver refacciones en relación a concepciones políticas de hospicios, los cambios más remarcables son los que se encontraron en terrenos jesuitas, que lo que se ven más son sus modificaciones arquitectónicas, sobre antiguas estructuras jesuitas se fueron agregando parches, esto se pudo dar siempre, esto sigue pasando, al menos el Borda sigue quedando en el terreno jesuítico antiguo
UK: claro
JRGL: por lo menos, ¿no? no sé adonde irá luego a parar
Bueno, eso es todo más o menos
UK: muy bueno, Juan
¿vieron?, digamos va mucho mas atrás de lo que nosotros estuvimos trabajando, pero nos permite encontrar, de como desde la época del virreynato, una relación al cuidado de la salud y las órdenes religiosas, en Buenos Aires, en el interior también del país, pero sobretodo en Buenos Aires y el Protomedicato, ¿no?...y (…)
Video con la clase: http://youtu.be/OAfgwWXLR2k
ÚK: ¿pueden acercarse un poco? Juan es investigador de la cátedra que viene trayendo propuestas personales, y hoy va a presentar...eh....”discursos de gobernantes argentinos sobre hospicios mentales”.
JRGL: Bueno, la introducción, la idea es hablar sobre cuatro discursos de distintos gobernantes que gobernaron la República Argentina, esto quizás no les suene raro, sino incluso que tiene una fecha de 300 años antes, ¿no? voy a hablar de un discurso del rey Carlos III, un discurso del virrey Vertíz, que gobernó acá en la Argentina, un discurso de Rivadavia (...), un discurso de Rosas y un discurso de Julio Roca, uno de vds ya lo leyó, lo escucharon, pero es mas anterior al que nombraron vds, Bueno, también enfatizar un poco en el trabajo de que como estos discursos políticos marcan cierta idea de la psiquis que se tenía en la Argentina
UK: dale, mostranos eso
JRGL: si, a ver que mas...voy a mostrar dos discursos de la edad virreynal y dos discursos de la organización del estado argentino.
Paso a lo siguiente, dos discursos virreynales, bueno, este es un discurso del rey Carlos III de España y el virrey Vertíz, que eran los que gobernaron el virreynato del Rio de la Plata, este es un discurso que no lo voy a leer entero pero que indica la entrega de los terrenos jesuitas a la Junta de Temporalidades, o a la orden franciscana para ..para que se apruebe..porque era de los jesuitas, era de los jesuitas principalmente porque
UK: espera, espera, a ver
JRGL: en estos terrenos jesuitas, que el virrey estaba a cargo, vía del rey, que es donde se va a aparecer los primeros hospicios para enfermos mentales, durante los próximos sucesos en Argentina, está en este texto está dando las temporalidades a la orden de la Santísima Caridad, que se va a hacer cargo de los terrenos de los niños expósitos
UK: ¿los terrenos de?
JRGL: de los niños expósitos, digamos, acá se enfrentan..., el rey va haciendo...
UK: pará, el tema acá es que, los que... desde el rey Carlos III hasta el virrey Vertiz, los...los que son, digamos así, elegidos para hacerse cargo de la derivación de la tierra de salud, a la orden franciscana, órdenes religiosas, en este caso los franciscanos, época del virreynato, digamos
JRGL: ah claro, si la tierra era de los jesuitas eran escuelas, en cambio cuando se van los jesuitas y cuando vienen los franciscanos son hospitales, hospitales son franciscanos
UK: los primeros en cuidar hospitales son los franciscanos, dale, ahora....
JRGL: bueno,....este era el discurso del virrey y del rey, el siguiente...es un (...), les puse la carita
Bueno, uno de los terrenos que (se mencionó) es el hospital bethlemítico de la Residencia, que queda en Humberto Primo y Balcarce, ahí es donde funcionó el primer loquero
UK: ¿el primer?
JRGL: el primer loquero que se conoce
UK: el hospital de salud mental
JRGL: si, mas que nada era preservar de vez en cuando alguien para que se le pase su periodo furioso
UK: ¿pero lo llamaban loquero?
JRGL: no lo llamaban, simplemente era para se estabilicen en una semana para que se calmen (....) con suerte, bueno ahí funcionó la sede del Protomedicato de Buenos Aires, esas dos magnolias que se ven, son las que plantaron los bethlemitas, dice la tradición que son las que plantaron ellos y siguen estando ahí
UK: ¡ah, mira vos! dale
JRGL: si, bueno, este es un discurso de Rivadavia, en los cuales se da un anuncio de como expropiar a los terrenos de... los terrenos otorgados a los franciscanos y de expropiárselos asimismos como parte, para integrarlos a ser parte del estado
UK: ah, o sea que se expropia durante Rivadavia se expropian los terrenos
JRGL: claro, a los religiosos
UK: a los religiosos
JRGL: si, entonces estos terrenos religiosos que estaban en relación a los loqueros, ¿no?
Bueno, Rivadavia da un discurso en 1822 que dice que bueno, estee,"la hermandad llamada de la Caridad (que es la que acababa de explicar), cesa desde esta fecha en la administración de todos los bienes que ha tenido a su cargo ", y que, bueno, tiene más que ellos, el estado va hacerse cargo de...
UK: pasaría al estado el cuidado de la salud
JRGL: al estado nacional
UK: al estado nacional
JRGL: esto es del año 1822, todo con un fundamento, siempre la misma excusa, la administración anterior es deficiente
UK: bueno, esta bién
JRGL: ¿está bién?, bueno
Bueno, a diferencia de (....) discursos (....) virrey Vertíz, era de Rivadavia, eran dos discursos virreynales, ahora voy a hablar de discursos durante la organización del estado argentino
Bueno, acá alguno de vds debe de haber visto, tenemos la primera ilustración de lo que se conoce como (...) el Borda o el Moyano
UK: si, la Convalescencia
JRGL: si, la Convalescencia, ahí, ahí lo que se ve, esa fachada, o sea, es el primer hospital clínico que trataba locos que se llamaba hospital de locos, incurables y contagiosos
UK: locos, intocables...
JRGL: locos, incurables y contagiosos, y mas allá ves (...) ahí se piensa que está instalada la fachada del Moyano, o sea que esa fachada es la que va abrir todo
UK: terreno del hospital Moyano
JRGL: esto es de 1832
UK: ¿mil ocho?
JRGL: 1832, lo hizo Carlos Pellegrini, se llama la Convalescencia
Bueno, este es el discurso (...) es un discurso de Rosas, que paradójicamente a lo que dice la historia, hay muchos historiadores dicen que Rosas, al contrario, que cerró loqueros y lo demás, él dice lo contrario, aparte de cosas que uno que...dice que, la parte de...dice..., dice: "en igual caso se halla el administrador del hospital de mujeres, que se ha creado una sala de crónicas y un departamento de dementes, que hacían notable falta a esta ciudad, en uno y otro establecimiento, se han hecho mejoras y economías de la mayor importancia, en que han tenido una parte muy principal los ciudadanos que los dirigen”, lo que quiero decir con Rosas es que toda la historia le tira palos de que este tipo es (...) y todo lo demás (...) el mismo no sé si quiso mostrar, no se sabe quién tiene razón o no, además es muy raro, pero bueno, eso uno tiene que hacer lecturas a ver más o menos como está cada uno, yo no sé si tiene razón o no.
Bueno (...) cambios políticos, ¿no?, si yo les mostré el dibujo anterior del gobierno de Rosas que era como esa casita central, ¿no? con dos pisos, se van a ir enganchando pabellones
UK: si
JRGL: esto es ya 1870
UK: casa de la Convalescencia
JRGL: si, es el mismo edificio pero le van agregando pabellones, y acá le sacaron la casucha superior que tenía, como al cabildo que le van sacando partes, esta también se le fue sacando la cabeza y fue quedando…
UK: ¿que se transforma en el hospicio de las Mercedes?
JRGL: se va transformando la fachada, con los cambios políticos, en lo que se fue conociendo como el hospicio de las Mercedes, o como con sus distintas denominaciones, ¿no?
UK: pero el hospicio de las Mercedes es el actual Borda
JRGL: si, pero van teniendo más o menos la misma fachada así por más que yo les decida entre otras el Moyano o Borda, mas o menos la organización, así es
UK: claro
JRGL: lo que sí, le borraron ¿vió como el cabildo que está en la plaza de mayo, que le cortaron la cabeza? bueno, a este le cortaron la cabeza, es más o menos la fachada esta, ¿no?
Siguiente, bueno, acá dice, fronte inaugural del Hospital General de hombres, 1870, lo que quiero mostrar con esto es que con los cambios políticos también influían en la forma de re-diseñar el hospicio en sí, y siempre más o menos eran los mismos edificios que casi tenían la misma construcción, yo no les traje los planos desde arriba, pero eran más o menos la misma idea, y la misma idea era la de añadir a la vieja construcción, y hacer anexos, ellos le ponían un pabellón Pinel o lo que fuera, estee, y con cada cambio político, le agregaban un nuevo anexo.
Esto lo que quería mostrar era de arriba como si fuera una vista aérea, donde esto mas o menos es la misma ubicación, está la avenida Amancio Alcorta, la avenida Ramón Carrillo (....) el tema (...) es la misma, esta es de 1867, sigue, ¿no? y esta es un poco más moderna, debe ser de 1890, no solo se mantiene la edificación, estas están desde arriba.
Bueno, y simplemente para terminar un discurso de Julio Roca, que bueno, como todo el mundo sabe a Julio Roca no le caen bien los indios y lo demás, pero después dice en una parte, se "Bajo la iniciativa del señor Alvear que hace seis años desempeña el puesto de intendente con inteligencia y perseverancia notables, se han habilitado los hospitales Buenos Aires y San Roque, se ha construido una casa especial de aislamiento para las enfermedades contagiosas, se ha ensanchado y mejorado el asilo de mendigos, el de inválidos y el Hospicio de las Mercedes , que por sus comodidades y orden de construcción es una obra que llama la atención", es el discurso de marzo de 1877, puede que siga hablando (...) y bueno, según él tal vez ayudo a los enfermos pero siempre buscaba algo de decir de agregar cosas nuevas, de agregar nuevo presupuesto, siempre las situación es que había hacinamiento, siempre pasó dentro de algunos años, y siempre lo usó en la misma situación, y sigue estando, y la situación es que tengan, en relación con el discurso, implica un cambio en la estructura de la concepción del hospicio, y la idea que se tenía de psicología, en todo caso, tomada así la psicología, pero se puede dar (...) igual veo (...) discurso político, ah es psicológico, pero bueno, eso era la idea, del trabajo, encontramos una…
UK: ¿piedra fundamental?
JRGL: si, más o menos lo mismo, de que, creo que la colonia Oliva, Figueroa Alcorta colocó la piedra fundamental, porque dice colocada por el presidente José Figueroa Alcorta, ¿no? de la República Argentina, esto es para decir que ¿hay algo que los políticos tengan la peor parte para quedar bien?, ¡no!, no sé en todo caso, quedaban peor, pero bueno, estee
Esto no viene a...y de acá el hospital Moyano tiene, tuvo una serie virreynal que son los túneles, que fue de la epoca virreynal y sigue estando en la actualidad, así que si siguen escarbando van a encontrar cosas muy interesantes en estos terrenos,
Bueno, para finalizar, se pueden encontrar en discursos de políticos concepciones de psique, se pueden ver refacciones en relación a concepciones políticas de hospicios, los cambios más remarcables son los que se encontraron en terrenos jesuitas, que lo que se ven más son sus modificaciones arquitectónicas, sobre antiguas estructuras jesuitas se fueron agregando parches, esto se pudo dar siempre, esto sigue pasando, al menos el Borda sigue quedando en el terreno jesuítico antiguo
UK: claro
JRGL: por lo menos, ¿no? no sé adonde irá luego a parar
Bueno, eso es todo más o menos
UK: muy bueno, Juan
¿vieron?, digamos va mucho mas atrás de lo que nosotros estuvimos trabajando, pero nos permite encontrar, de como desde la época del virreynato, una relación al cuidado de la salud y las órdenes religiosas, en Buenos Aires, en el interior también del país, pero sobretodo en Buenos Aires y el Protomedicato, ¿no?...y (…)
miércoles, 23 de octubre de 2013
Citas a misioneros argentinos hechas por Locke y Kant
Se intenta mostrar las citas a misioneros hechas por Locke y Kant, ello implica cierta modificación a filosofía clásica.
Palabras claves
Franciscanos - jesuitas - protestantes – haraganería
Introducción:
El Paraguay antiguo incluía Argentina
A. el jesuita citado por Locke
Es citado para debatir innatismo de idea de Dios
“Nicolás Del Techo, en las Cartas de la Paraquaria, sobre la conversión de los Caiguas, ha tenido estas palabras: le pareció que la gente no tenía un nombre para Dios, y sobre el ánima de los hombres, no hay nada sagrado, no hay ídolos” (1)
B. el jesuita citado por Kant
Es citado en “Geografía Física”
“De las grandes víboras de este país (Paraguay), el padre Montoya, que es un misionero, contó muchas cosas inciertas (…) Más al sur de Buenos Aires, está la costa de América completamente despoblada, y según los datos obtenidos en 1746, sigue sin poblarse, ya que aun en el verano hace considerablemente frío allí.” (2)
Kant concluye que por el clima la gente es así, por ello Argentina está despoblada.
Conclusiones
Los jesuitas difundieron más sus escritos porque los publicaron. Paradójicamente son citados por sus enemigos protestantes. Influyen en conclusiones de filosofía alemana. Ambas citas incluyen fenómenos psicológicos a nivel mundial.
Citas bibliográficas
(1). Locke, John. An Essay Concerning Human Understanding: Book 1: Chapter 3. Book I - Chapter III. (1690) Traducción propia del autor basada en página web:
http://www.ilt.columbia.edu/publications/Projects/digitexts/locke/understanding/chapter0103.html
(2). Kants gesammelte Schriften. Tomo IX impreso en Berlin y Leipzig, por W. de Gruyter & co. 1923; página 431.
Referencias bibliográficas
Kants gesammelte Schriften. Tomo IX impreso en Berlin und Leipzig, por W. de Gruyter & co. 1923.
Locke, John. An Essay Concerning Human Understanding: Book 1: Chapter 3. Book I - Chapter III. (1690), tomado de página web:
http://www.ilt.columbia.edu/publications/Projects/digitexts/locke/understanding/chapter0103.html
Lugones, L. (1907). El imperio jesuítico. Ediciones Hyspamérica. Buenos Aires. 1985.
APPOINTMENTS ON ARGENTINE MISSIONARYS MADE BY LOCKE AND KANT
summary
It tries to show appointments missionaries made by Locke and Kant, this means some modifications to classical philosophy.
Keywords
Franciscans - Jesuits - Protestant - truancy
Intro:
The ancient Paraguay included Argentina
A. the Jesuit quoted by Locke
It cited to discuss the idea of God nativism
"Nicholas del Techo, in the Letters of the Paraquaria, on the conversion of Caiguas, had these words: it seemed that people did not have a name for God, and the soul of men, nothing is sacred, not there are idols "(1)
B. the Jesuit quoted by Kant
It is quoted in "Physical Geography"
"In the big snakes in this country (Paraguay), Father Montoya, a missionary, says many things uncertain (...) Further south of Buenos Aires, is the completely unpopulated American coast, and according to data obtained in 1746 , still not populated, because even in the summer it considerably cold there. "(2)
Kant concludes that the weather influences people, so that’s is the reason Argentina is uninhabited.
Conclusions
The Jesuits spread more because the published writings. Paradoxically summoned by his Protestant enemies. It’s on influence on German philosophy conclusions. Both appointments include psychological phenomena worldwide.
Descripciones psicológicas de tribus indígenas argentinas hechas por misioneros en los siglos XVII y XIX
Se intenta mostrar la descripción de psique de distintas órdenes religiosas sobre tribus indígenas argentinas y su relación a doctrinas griegas psicológicas.
Palabras clave
Canibalismo – antropófagos – protestantes - haraganería
Introducción:
Los misioneros describen la psique indígena con igual correspondencia con clima y esto es de influencia griega.
Jesuitas:
Joaquin Camaño dice que los guanos y chiriguanos se alimentan de frutas. Sanchez de Labrador dice que los guaycurúes son soberbios y crueles. Anton Hounder dice que los matacos son ruines y cobardes. Lozano dice que los chiriguanos son inconstantes y antropófagos. Montoya dice que tapi significa ser esclavo.
Franciscanos:
Francisco Tavolini dice que los mocovíes tienen un ethos itinerante. Alejandro Corrado y Luis Matiollo dicen que chiriguanos tienen un ethos migratorio. José Cardus dice que los tobas son altos, musculosos, de mirada viva, serios y arrogantes.
Conclusiones:
Asombra su actualidad como conocimiento. Se concluye que el clima hace que sean así. Franciscanos menos crueles, Dominicos un poco mas compasivos, Jesuitas mas insultantes. Estos datos influyen para conclusiones de alemanes filósofos sobre Argentina.
Referencias bibliográficas
Cardus, J. Las Misiones Franciscanas entre los infieles de Bolivia. Descripción del estado de ellas en 1883 y 1884. Barcelona. Libreria de la inmaculada Concepción. 1886
Córdoba, A.S. La orden franciscana en las Republicas del Plata, síntesis histórica, 1536-1934. Buenos Aires. Imprenta López 1934.
Corrado, A.M. el colegio franciscano de Tarija y sus misiones. Quaracchi, tipográfica del colegio san Buenaventura.1884
Lozano, P. Historia de la conquista del Paraguay, Rio de la plata y Tucumán. Buenos Aires. Imprenta Popular. 1872-1875
Pagés Larraya, Fernando: Lo irracional en la cultura. Cuatro tomos. Buenos. Aires, editorial FECIC, 1982
Pierini, P.F. mitologia de los guarayos de Bolivia. Anthropos, bd,5,8.S. 705-710.1910.
Sanchez de Labrador, José. El Paraguay Católico. Buenos aires. Imprenta Coni hermanos.1910 (3 tomos)
Tavolini, F. La lengua mocovi según el padre Francisco Tavolini. Intro y notas por Samuel Lafone Quevedo. Revista Museo La Plata, v.1. pags 71-112, 1890-91.
Psychological descriptions made by Argentine missionaries on indigenous tribes in the seventeenth and nineteenth century.
Summary:
It tries to show the description of various religious orders on psyche of Argentine Indian tribes and their relationship to psychological Greek doctrines.
keywords
Cannibalism - cannibals - Protestant – truancy
The missionaries described the indigenous psyche like climate and this correspondence is of Greek influence.
Jesuits:
Camano Joaquin says that guanos and chiriguanos feed on fruits. Sanchez Labrador says guaycurúes are arrogant and cruel. Anton Hounder says matacos are dastardly and cowardly. Lozano says chiriguanos are fickle and cannibals. Montoya says tapi means to be a slave.
Franciscans:
Francisco Tavolini says mocovíes have a traveling ethos. Luis Alejandro Corrado and Matiollo say chiriguanos have an ethos migration. José Cardus says tobas are tuffs, tall, muscular, vivid look, serious and arrogant.
Conclusions:
Aazes its relevance as knowledge. They conclude that the climate makes them so. Less cruel Franciscans, Dominicans a little more compassionate, more insulting Jesuits. These findings data for German philosophers influence on Argentina.
martes, 12 de febrero de 2013
PHILIPPE PINEL - TRATADO MÉDICO - FILOSÓFICO DE LA ENAGENACIÓN MENTAL O MANÍA
Prólogo: Pedro Marset
INTRODUCCIÓN
El curso progresivo de los conocimientos sobre el carácter y curación de la enagenación del alma, es igual en un todo al que se ha seguido en las otras enfermedades, según lo mas o menos adelantada que ha estado la civilización de los pueblos. Un limitado empirismo hizo que desde los primores tiempos se adoptasen supuestos específicos, cuyas virtudes se han exagerado, y cuyas aplicaciones se han variado de mil maneras para que produxesen buen efecto. El origen de estos medicamentos, casi siempre fabuloso, la larga serie de frívolos y minuciosos preceptos sobre su uso, y los ensayos abandonados a la casualidad, ¿podían menos de despertar los talentos observadores? Desde entonces se pusieron los verdaderos cimientos de la ciencia, esto es, se empezó a estudiar la manía, y a formar los primeros bosquejos de su descripción, como conocimientos necesarios que debían preceder al uso de remedios. ¿Podía no conocerse en la misma época quan poderoso era el influxo del régimen moral y físico para curar muchas veces los locos? Muy pronto se perdieron estos sólidos conocimientos entre los siglos de ignorancia y barbarie, para empezar a recaer en el tipo de la restauración de las ciencias y bellas letras en Europa. Entonces se traduxo y se comento lo mas juicioso que habían escrito sobre la manía los autores griegos y latinos; pero limitaronse los traductores y comentaristas a un supersticioso respeto sin seguir las huellas de aquellos modelos: de aquí resultó que en lo sucesivo todos volvieron a extraviarse del verdadero camino de la observación guiados por el espíritu de hipótesis, y que todos hicieron una entendida aplicación de las demás ciencias a la medicina. El exemplo y los errores de los tiempos pasados, los falsos caminos que se han tomando, y el cuerpo severo y metódico que se sigue en todos los ramos de historia natural, nos obligan a que en la manía se vuelva a tomar el hilo de la observación abandonado tantos siglos ha: y con este objeto publico la presente obra, que reclaman unánimemente los nuevos progresos que se han de echar en la historia general del entendimiento humano, y los que se harán en la ciencia medica.
Prescribir el eléboro interiormente para curar la manía y otras enfermedades crónicas, saber escogerle, preparar y usar; esta era en la antigua Grecia la obra mas grande del talento del hombre o mas bien del empirismo mejor combinado. Algunos de estos preceptos parecen sabios y otros minuciosos, frívolos y dimanados de preocupaciones populares o de ideas supersticiosas. Si acaso había necesidad de preferir el eléboro del monte OEta al de Galicia o Sicilia, este era otro punto que ocasionaba grandes altercados, para determinar los alimentos que debían darse al enfermo el día antes, para enterarse del estado preliminar de vacuidad o plenitud del estomago, y disponer las bebidas que favoreciese mas su acción emética. Había muchas veces grandes dificultades por la fogosa indocilidad de los enfermos, y porque era necesario, para que no conociese el remedio, usar de engaños inocentes y de artificios, o combinarla con sustancias alimenticias. Aun para los mas hábiles era un punto practico muy difícil el arte de corregir o moderar la acción de este vegetal demasiado enérgica, o mas bien deleteria, y el saber las precauciones que debían tomarse según la disposición del individuo, o, los periodos de la enfermedad. Pero ¡que gloria no resulto a la ingeniosa sagacidad de los médicos de aquel tiempo de haber descubierto ciertos métodos que debían asegurara el feliz éxito del remedio, usando repetidos enjuagatorios, aplicando olores fuertes, variando las posturas del cuerpo, y dando friegas en las extremidades! ¿Sobrevenía acaso un peligro de sofocación, una constricción espasmódica de la gargantas, un hipo violento, sincopes, y delirio? Entonces apuraba el eleborismo todos sus recursos, pues se columpiaba a los pacientes, se les prescribían fomentos y lavativas, se les hacia usar de esternutatorios, y se echaba mano de innumerables expedientes para favorecer los esfuerzos del estomago, y hacer que cesasen los síntomas. (1)
Aparece Hipócrates y en aquel momento se levanta una valla eterna entre el uso empírico de los medicamentos y la verdadera ciencia médica, quiero decir, el profundo estudio del carácter y curso de las enfermedades. El inmenso campo que hallo abierto a sus investigaciones no le permitió estudiar exclusivamente la manía; pero nos ha dexado un ejemplo general del mas riguroso método descriptivos; y los hombres que han llegado a conocer su gran merito, le han tomado por modelos en sus primeros ensayos sobre la historia y curación de esta enfermedad. Nada hay mas juicioso que lo que nos ha dexado Areteo sobre los caracteres distintos de esta afección nerviosa, la disposición que tienen a recaer los que han padecido, y el grado de excitación física y moral que produce, aunque da mas extensión que debiera a su influxo sobre el supuesto conocimiento de la ciencias y bellas artes. Parece que los preceptos que da Celso son en algún modo mas útiles para curar los locos, y manifiestan que este autor estaba acostumbrado a observar sus estravios, pues ha dejado reglas para dirigirlos o para rectificar en ciertos casos sus falsas ideas, ha indicado quando se había de usar la fuerza, quando de la benevolencia y dulzura, cosas por lo común muy a propósito para aquietarlos, y finalmente ha prescrito como ley expresa que ejercitan su cuerpo continuamente y en un trabajo penoso, y se han visto confirmados por la experiencia de todos tiempos los efectos saludables de estos preceptos. ¿Porque pues se han de autorizar con su nombre la crueldad y la violencia en el método curativo que juzga necesarias solo algunas veces para contribuir a curar la manía? Celio Aureliano, tan inferior a Celso en la elegancia y pureza de lenguaje, parece haber aspirado a otra gloria en su articulo sobre la manía, pues en él señala cuidadosamente las causas ocasionales de esta enfermedad, sus señales presurosos y sus síntomas característicos y encarga que se procure hacer evitar a los locos las impresiones muy vivas en los órganos de los sentidos. Pasa después a las medidas que se han de tomar para cuidar solícitamente de corregir sus errores, e indica los dos escollos que han de huir los que están encargados de su dirección, a saber, una indulgencia ilimitada y un rigor inflexible. Manifiesta también el justo medio que se ha de observar entre estos dos extremos, y el tino feliz que debe haber en usar con los locos algunas veces de una gravedad que imponga respeto, y otras del tono sencillo de una verdadera sensibilidad, conciliándose su atención y afecto por medio de una conducta franca y abierta, y haciéndose siempre querer y temer, habilidad que tanto honor ha dado a algunos modernos, y cuya causa acabo de indicar.
Es de admirar que unos principios tan luminosos y fecundos en aplicaciones útiles, no se hayan aclarado ulteriormente con especialidad en la Grecia e Italia, donde la manía es tan frecuente y donde se reproduce de tan diversos modos. Pero este problema se resuelve fácilmente solo con hacer una ligera reflexión sobre el modo con que generalmente procede el entendimiento humano: en efecto, el talento de observar, abandonado a si mismo, sin que le acompañen las intrigas en el arte de ostentar, siempre es bien recibido de las gentes de gusto, y siempre se concilia el respeto y estimación de los sujetos instruidos de todos los tiempos y países; siendo las mas veces fruto de las brillantes qualidades de los sistemas nuevos, y de la rara ciencia de saber darse a conocer oportunamente al publico el poner en un movimiento general todos los talentos, y el adquirir una fama que todo el mundo respete; y como Galeno se aventajó en esto a los otros observadores de que acabo de hablar, no hay duda en que esta fue la causa de que la parte de la medicina relativa a la enajenación del alma, no hiciese los progresos que debía haber hecho (2) una guerra continua contra las diferentes sectas de los dogmáticos, metódicos, empíricos y elécticos; la ambición de llegar a ser émulo del mismo Hipócrates, y de reynar en las escuelas; el haber ensalzado hasta lo maravilloso el talento del pronóstico, y el cultivar la anatomía no le dexaron tiempo ni voluntad para entregarse exclusivamente a una doctrina particular, y el ascendiente que tomó en lo sucesivo sobre los talentos, hizo que se apartase de su doctrina todos lo que le habían prestado una especie de culto supersticioso, quiero decir, casi todos los que se dedicaron a las ciencias en Europa, Asia y África por el espacio de los de (…)s de XVI siglos.
La guerra que se encendió entre el galenismo y una falsa (..)mica aplicada a la medicina, encendió muchas disensiones, sin ser por esto que el entendimiento humano siguiese un método mas prudente y seguro, y la enajenación del alma solo dio lugar a débiles compilaciones perdidas, por decirlo así, en los sistemas generales de medicina llenos de palabras vacías de sentido, y del lenguaje estéril de las escuelas. Senerto, Riverio, Plater, Heurnio(…)rtio &rc creyeron que ya lo habían dicho y profundizado todo, admitiendo a porfía las palabras consagradas por el uso de intemperie del celebro, diagnostico, prognóstico, indicaciones que sa(..)hacer &rc, y a titulo de profesores se aprovecharon de sus ventajas para propagar su doctrina, tanto en este punto como en otros, y para hacerse admirar por sus muchos discípulos, siempre (…)rrinos en alabarlos, y en tener parte en su gloria. Según sus sectas y bellas explicaciones, no había cosas mas fácil que curar que la manía. Su causa, decían, es sin duda una indisposición ígnea maligna de los espíritus, o un humor al que es necesario preparar con medicamentos preliminares para ponerle en movimiento y expelerle; según otros era una materia pecante que se debía de desprender del celebro y del corazón, después hacer la destreza que experimentase una alteración, ya arrojarla en línea recta como superflua o perjudicial. Toda la naturaleza parece se contribuía a tan sabias operaciones, produciendo entre las mismas manos del profesor innumerables medicamentos, unos (…)cados de qualidades frías y humectantes para diluir la atrabilis, otros destinados a sucederles a títulos de evacuantes mas o menos activos; y fácilmente se infiere que no se echaría en olvido el eléboro: se interpolaban como auxiliares ciertas substancias opias para fortificar el corazón y el celebero tomadas interiormente, y se aplicaban a lo exterior los polvos narcóticos, y los (…)temas encima de la cabeza, del corazón o del hígado, para generar esta víscera, como dice Heurnio. Omito los misteriosos específicos acreditados por una ciega credulidad, y tan dignos de ser colocados al lado de las complicadísimas recetas de la medicina árabe.
Uno de los primeros pasos que dio el entendimiento humano cuando se vio abandonado a si mismo, y libre del yugo del galenismo, fue añadir por medio de la observación nuevas ideas a la doctrina de la enagenación, y quien logro esa ventaja fue Hel(…)oncio: una especie de trastorno de la facultades morales, que experimento él mismo solo con haber probado la raíz del napelo, sorprendió y causo admiración: procuro indagar la causa de la ilusión singular que le induxo a creer por espacio de dos horas, que el asiento del alma estaba en la región precordial; los fenómenos de la manía le parecieron adequados para explicar este hecho, y se acordó que muchos locos, curados ya, habían sentido al tiempo de la invasión de la enfermedad una especie de vapor nebuloso, que parecía elevarse de los hipocondrios hacia la cabeza, y formar allí una idea viva y dominante; la cual, según dicho autor, penetra los principios constitutivos de nuestro ser, y para curarla es necesario destruirla, o equilibrarla con otra aun mas fuerte, se acordó del método curativo que se empleaba con los hidrófobos, sumergiéndolos por algún tiempo, y lo que paso con un loco que habiendo caído casualmente en un profundo estanque, se le saco como muerto, y después recobro la vida y el libre uso de la razón; de donde infirió este autor, que aun la manía mas inveterado no es incurable, probándolo con ejemplos suyos propios, convencido de que la curación solo no se verifica quando el loco se le sumerge muy poco tiempo. Aunque parezca temerario semejante método, especialmente según los nuevos experimentos que se han hecho con los ahogados, no podemos menos de conocer en este artículo rasgos de un verdadero talento, y conceptos dignos de atención, principalmente en casos desesperados. ¿Porque pues hallamos en la misma obra tantas declamaciones inútiles o extravagancias inexplicables y preocupaciones populares sobre que la manía es siempre causada por los demonios, y tanta seguridad en que la rabia se cura con amuletos?
El movimiento en que se pusieron casi todas las ciencias en la primera mitad el siglo XVIII, y los superiores talentos de Stahl y Boerhaave, que estaban al frente de la enseñanza publica de la medicina y de la química, dieron un nuevo aspecto a ambas, dirigieron especialmente la primera por la recta senda de la observación, y la hicieron seguir un método desconocido hasta aquellos tiempos, haciendo también que admirarse las bellezas de los autores antiguos, y que justamente conociese sus errores. Pero la excesiva ambición que manifestaron estos dos ilustres rivales de extender cada uno su doctrina con preferencia exclusiva sobre todas las demás, sus inmensas tareas para adelantar todos los conocimientos médicos y para hacerse celebres entre todos los sabios de Europa, no les permitieron profundizar ninguna materia en particular; y los pobres locos continuaron desterrados en sus hospitales, o sequestrados en habitaciones aisladas, sin que se saliese de la rutina acostumbrada de sangrías, baños generales y de riego. La doctrina de la enagenación quedo como antes incluida en el sistema universal de medicina, o mas bien estuvo siempre reducida una simple compilación de lo que anteriormente se había escrito. Limitáronse los autores a publicar algunas historia particulares de la manía en las recopilaciones, en las colecciones académicas y en los diarios, añadiendo algunas veces los resultados de ciertas investigaciones sobre las lesiones orgánicas del celebro; pero esto era mas para interesar al publico por alguna singularidad chistosa, que para concurrir a los regresos de esta parte de la medicina. Las monografías sobre la enagenación, que se han publicado desde mediados de este siglo, ya en Inglaterra (3), ya en Alemania (4), solo han tenido la ventaja de reunir objetos diversos y extenderlos según el método escolar, y tal vez han dado lugar a alguna hipótesis brillantes. Excluyo de este numero las investigaciones de Crighton (Investigaciones sobre la naturaleza y el origen de los desordenes del entendimiento &tc. Londres.1798) obra profunda y llena de nuevas observaciones, escrita según los principios modernos de fisiología, pero mas adequada para dar los conocimientos preliminares de la enajenación del alma, que para profundizar la historia y curación de esta enfermedad. Creo que debo dar aquí una idea exacta del origen, incremento y efectos de las pasiones humanas en la economía anímal, tales como los ha expuesto el citado autor, y tales quales se deben conocerse como causa la mas común del trastorno de nuestras facultades morales.
Parece que Crighton se elevo a un punto de vista muy extenso al que no pueden llegar ni el metafísico, ni el moralista; pues considero las pasiones humanas como simples fenómenos de la economía animal, sin ninguna idea de moralidad o de inmoralidad, y en sus simples relaciones con los principios constitutivos de nuestro ser, sobre los quales pueden ejercer efectos saludables o nocivos. ¿Pero podemos concebir una pasión qualquiera sin la idea de un obstáculo que se opone en la satisfacción de un deseo, o en otros términos, sin suponer una sensación desagradable, de la que uno se quiere eximir, o un placer que se anhela? ¿No parece que estas tendencias naturales, que son los mas poderosos móviles de nuestras acciones, se refieren a la perpetuidad de la especie? Y en este caso indica lo expuesto que nos vemos constituidos en tres obligaciones, a saber, en la de conservar nuestra existencia, reproducir nuestra especie, y amparar en su infancia. Entre las sensaciones desagradables, que nos advierten el cumplimiento de la primera, se cuenta el hambre, móvil poderosísimo, tanto del hombre civilizado como del salvage, la mayor o menor anxiedad que se sigue a la falta de renovación del ayre en el acto de la respiración, la impresión demasiado activa del calor o del frío, que exige vestidos y habitaciones saludables, la sensación incomoda que ocasiona la retensión de las materias excrementicias, la incomodidad que dimana de un estado de reclusión, o de una falta de ejercicio, la sensación de cansancio y fatiga que nos hace buscar el reposo, y el padecer, producido por una enfermedad interna o externa, todo lo qual obliga a implorar los auxilios de la medicina. ¿No nos llama por otra parte la naturaleza a conservar nuestra existencia por miedo de la voz del placer, por alimentos variados para hablar nuestro gusto, por las deliciosa de respirar un ayres puro, o de una buena temperatura, por la sensación agradable que se percibe después de haber evacuado las materias excrementicias, por la comodidad que siente toda la maquina después de un exercicio moderado, por el regocijo vivido que nos hace probar el reposo después de un sumo cansancio, y finalmente, por la dulzura inexplicable que causa la existencia después de haber padecido una grave enfermedad? El hombre se dexa llevar igualmente, tanto de la voz del dolor, como de la del placer para propagar su especie, principalmente quando procura no irritar sus deseos, y cuando solo obedece al impulso de la naturaleza; y este articulo no necesita muchos comentarios. Finalmente, ¿qué sentimiento hay mas vivo que los tiernos cuidados de los padres con sus hijos, la pena que causa el mirar sus aflicciones, o el indecible contento de verlos exentos de dolor y de peligro?
Las sensaciones ya ingratas ya agradables, que, o nace de lo interior, o son producidas por agentes externos, y que advierten al hombre que cuida de conservar su existencia, de propagar su especie, o de ampararla en su infancia, le hacen que evite las unas, y se complazca en las otras. Podía también haber añadido el autor ingles, que la vida social y una imaginación ardiente, extiende casi hasta el infinito la esfera de la necesidad relativa a nuestra existencia, incluyendo entre ellas la estimación de nuestros semejantes, los honores, dignidades, riqueza y fama; que estos deseo facticios, siempre contrariados, y casi nunca satisfechos, ocasionan las mas veces el trastorno de la razón, como consta de los exactísimos libros de entradas y salidas de los hospitales de locos; y de esta misma ilusión es la que hace ver, en el objeto de su amor, dotes celestiales, el ultimo grado de hermosura, las mayores y mas bellas prendas, y el carácter mas elevado, siendo la que al mismo tiempo produce los mas vehementes deseos, y si se la violenta, causa la desesperación y todos los furores del amor. Una sensibilidad moral, exaltada hasta el exceso, hace tan insoportables las mas leves penas, como la menor privación de un gusto; y de aquí nacen (5) la excesiva vivacidad de los deseos y las mas violentas pasiones, si se las contaría. ¿No debemos incluir también en la análisis de las acciones humanas los efectos de la simpatía, como que nos hace participar de los males agenos, como que llega a ser individual, y se fortifica por diversas circunstancias, y como que se vuelve mas activa y enérgica por el entusiasmo y origen de las penas y placeres morales? (6)
Acabamos de indicar el origen de las pasiones humanas; pero aun no podemos concebir el poder que tienen para causar la enagenación del alma, si no conocemos la historia de sus efectos en la economía animal, no siendo los menos notables los que puede producir una profunda pesadumbre: en este caso se siente una languidez general, las fuerzas musculares se abaten, se pierde el apetito, el pulso es pequeño, hay constricción del cutis, y frío en las extremidades; la cara se vuelve pálida, y la fuerza vital del corazón y arterias se disminuye muy sensiblemente, de lo que resultar una sensación aparente de plenitud, opresión, congojas, y una respiración penosa y lenta, y esto hace que el enfermo suspire y solloce: la irritabilidad y la sensibilidad se hallan a veces tan apagadas, que sobreviene una adormecimiento mas o menos profundo, un estado comatoso, y aun la catalepsis. Quando no ha llegado a este grado el enfermo, le causa incomodidad las repetidas impresiones en los órganos de los sentidos, no quiere moverse en modo alguno, ni tampoco hacer ejercicio; a veces siente un dolor vivo en el estomago, la sangre del sistema de la porta, y en general de todas las vísceras del abdomen circula muy poco, y de aquí viene el marasmo y un estado de consunción quando la pesadumbre se ha hecho habitual, es decir, que ha pasado a ser melancolía. Una y otra enfermedad terminan ya por una inclinación irresistible al suicidio, ya por un dulce delirio, o por un estado de furor, pero antes que acaezca este desorden total, sobrevienen muchas afecciones, a saber, vesanias pasageras, el aspecto es adusto, o mas bien presenta una misantropía brutal; las facciones se alteran, los ojos están siempre inclinados al suelo, y el mirar es feroz, hay desorden y confusión en las idas, y cierto estado de estupor o de embriaguez; y después de esto se manifiesta de repente la mas violenta manía.
Tanto pueden trastornar la economía animal el miedo el terror, como una tristeza profunda. El miedo, que nace de la idea de un peligro mas o menos remoto, produce una impresión general de debilidad en casi todas las partes internas o externas, el corazón se contrae con menos energía, las arterias pulsan mas débilmente, y se perciben una sensación dolorosa de plenitud, de opresión y de anxiedad por la acumulación de sangre en los grandes vasos, no menos que por la impresión que hacen estos en el diafragma: el calor y el frío se suceden alternativamente con mucha frequencia, hay sudores parciales, en especial en la frente y cara, y sobreviene una excesiva excreción de orina, y la diarrea; el terror, que se diferencia del miedo solo por su intensidad de invasión repentina, tiene caracteres que le son peculiares, a saber, el que las pulsaciones del corazón sean mas aceleradas, el que las arterias, principalmente las de las superficie del cuerpo, padezcan una contracción espasmódica, de lo que se origina la palidez y una distensión repentina de los grandes vasos y del corazón, y el que la respiración se interrumpa algunos instantes, como si fuera causada por un espasmos de los músculos de la laringe, el que hay temblor en el cuerpo y piernas, y finalmente el que se pierda el movimiento de los brazos, que quedan caídos: algunas veces es tan fuera la impresión, que el enfermo cae al suelo sin sentido y sin habla: ¿un trastorno de esta naturaleza no puede producir en ciertas circunstancias los mas graves males, como espasmo violentos, convulsiones, la epilepsia o alferecía, la catalepsis, la manía, y aun la muerte (7) ¿ también puede resultar de esto, que la sangre vaya determinadamente a ciertas partes, y(…)
(…) la ciencia medica, o si ha descubierto alguna veda útil. El practicar la medicina en el hospicio de Bicetre, casi por espacio de dos años, me ha convencido de lo necesario que es llevar a efecto estas consideraciones, para lograr que la doctrina de la enagenación del alma haga algunos progresos: si cotejaba los escritos de los autores antiguos y modernos sobre este punto con mis observaciones anteriores, no me sacaban de un circulo circunscripto, y en este caso ¿debía yo menospreciar lo que el ser espectador de las acciones de los locos, durante muchos años, y el habito de reflexionar y observar habían enseñado a un hombre, dotado de un juicio sano, muy exacto en cumplir con su obligación, y a cuyo cargo estaba la dirección de los locos del hospicio? Inmediatamente abandone el tono dogmático de Doctor: el hacer frecuentes visitas a diversas horas del día ayudo a que me familiarizase con los desordenes, gritos, y extravagancias de los locos mas furiosos; desde entonces tuve repetidas conversaciones con el hombre que conocía mejor su estado anterior y sus ideas delirantes; procuraba complacerle no hiriendo su amor propio; le hacia varias preguntas que muchas veces se referían al mismo asunto, quando las respuestas eran obscuras; jamás me opuse a lo que me proponía, aunque me pareciese dudoso o poco probable, sino que tácitamente lo dexaba para examinarlo de nuevo en otra ocasión, y para ilustrar y rectificar aquella materia, y apuntaba diariamente todas las observaciones, sin otro objeto que el de multiplicarlas y hacerlas exactas: tal es el método que he seguido por el espacio de casi dos años para enriquecer la doctrina medica de la enagenación con todos los conocimientos adquiridos por una especie de empirismo, o mas bien para completar la primera, y llevar la otra a principios generales de que carecía. Una enfermería aislada y en la que solo entraban cierto numero de locos y epilépticos, me facilitaban además otras investigaciones sobre el efecto de los medicamentos, y sobre el poderoso influxo del régimen, variado según las disposición del individuo, o las enfermedades accesorias.
Sabido es lo poco que favorece a la medicina la opinión publica, y no me costará ningún trabajo el hacer que todos concediesen que entre los ramos de la historia natural, el mas difícil es el arte de observar las enfermedades internas, y conocerlas por sus caracteres exteriores; a la verdad que el estudio de la enagenación del alma debe aumentar esta dificultades, porque al principio hay una repugnancia natural, y una grande aversión hacia unos hombres, que ya atemorizan con sus voces continuas y furiosos gritos, ya lo rechazan todo con una dureza agreste y brutal, y ya aturden con su charla desordenada e inconsecuente. Si queremos señalar y describir los fenómenos de la enagenación del alma, quiero decir, de una lesión qualquiera en las facultades intelectuales y afectivas, solo vemos confusión y desorden (8), y no conocemos mas que caracteres fugaces que nos ilustran un instante para dexarnos después en una obscuridad mas profunda, si no temamos por punto fixo la análisis de las operaciones del entendimiento humano. Pero de este modo tenemos que temer otro escollo, es el de mezclar questiones metafísicas, y digresiones del ideologismo con una ciencia puramente de hechos. Necesitamos, pues, tomar nociones de las ciencias accesorias con un especie de sobriedad, valernos solo de aquellas que son las menos controvertidas, y agregarlas en especial la consideración de las señales exteriores, y de las alteraciones físicas que puede corresponderlas. No se necesita menos valor y constancia contra un obstáculo de otro género, a saber, el genio teátrico, y la suma desconfianza que generalmente tienen los locos de todo lo que los rodea, y esto les obliga muchas veces a disimular, o a reducirles en una taciturnidad invencible. Seria tener poca maña el manifestarles una intensión directa de observarlos, y de penetrar el secreto de sus pensamientos, haciéndoles varias preguntas sobre su estado: el temor de que el responder sea en prejucio suyo les inspira cierta reserva , y de tal modo se violentan, que parecen distintos de lo que son quando conservan el menor discernimiento; pues entonces hacen un papel, que es capaz de engañar a los ojos mas perspicaces, papel, cuya execusión cesa así que se los dexa solos.¿que diré de los melancólicos, que solo deliran sobre una cosa, y con los que les podemos tener una conversación muy larga, sin que conozcamos la menor lesión en las funciones de su entendimiento? Omito en fin todas las alteraciones inesperadas y momentáneas, que pueden causar en los locos el no satisfacer, como se debe, las primeras necesidades de la vida, la indolencia con que se les asiste, un objeto de resentimiento, y las variaciones de la atmosfera.
El conocer a raiz las facultades que presenta un asunto no es siempre un titulo para superarlas, pero si es un nuevo motivo para esforzarse a vencerlas: no debemos hacer mucho caso de las que son relativas al estudio de la manía, y que dimanan de la repugnancia que debe inspirar tal espectáculo con el que nos familiarizamos por la costumbre, siendo además poquísimos los locos que están en un estado constante de delirio y de furor; pues la mayor parte están quietos, o tienen ratos de tranquilidad de mayor o menor duración. ¿Que ventajas no lleva el medico a todos los empleados en la policía interior de los hospitales? El objeto de su ministerio solo es consolar a los locos en los males que los afligen; y en este caso ¿no hallará en ellos las disposiciones mas favorables, a menos que no estén en una completa enajenación? La experiencia me ha enseñado a acercarme a ellos con una seguridad y confianza absoluta, y nunca me ha sucedido cosa alguna. Al principio hacia mis investigaciones a tientas, no podía ni distinguir con exactitud las diversas anomalías de las funciones del entendimiento, ni formarme un lenguaje por el que yo las pudiese explicar; me fue pues necesario estudiar todos los ideologistas franceses e ingleses para partir de un punto fixo, y para poder describir el carácter distintivo de las diversas especies de locos, apartando a un lado todo objeto de disputa, y toda discusión metafísica; me ha servido de guía el método que se sigue en todos los ramos de historia natural, y solo me he valido de las señales exteriores, y de las alteraciones físicas, que podían corresponder a las lesiones de las funciones intelectuales o afectivas: procediendo de este modo he descrito las facciones, los gestos y movimientos que indican la cercana explosión del paroxismo maníaco, sin omitir la expresión de las fisonomía, cosa que caracteriza el paroxismo en su mayor grado o en su declinación, ni tampoco las diversas figuras del cráneo, relativas a las lesiones de los sentidos internos, y que han sido el objeto de mis investigaciones particulares. ¡Quantos medios he tenido que emplear contra los poderosos, ya veces insuperables obstáculos que oponen la suma desconfianza, o mas bien la brutal misantropía de ciertos locos que desconfían de quantos los hablan! Si se logra el vencerlos, solo es aparentando candor, una sencillez extremada, y modales afectuosos. Este es el método que he seguido para que los hechos que presento en esta obra formen un conjunto verídico, regular y metódico.
Una obra de medicina publicada al fin de siglo XVIII debe tener distinto carácter que si se hubiese escrito en otra época anterior; por esta razón debe distinguirse por cierta superioridad en las ideas, y en especial por el orden y método que reyna en todos los ramos de historia natural; no me lo han dictado ni miras particulares, ni el espíritu de partido, es el efecto de una filantropía pura y franca: dexo a los inteligentes el que decidan si he desempeñado mi plan.
Notas:
1. Consúltense sobre estos pormenores los artículos Eléboro y eleborismo, que he insertado en la Enciclopedia metódica por orden de materias.
2. La historia siguiente nos hace sentir que Galeno no se dedicase particularmente al estudio de la enajenación del alma; pues manifiesta que tenia una extremada penetración para describir una afección moral oculta.
Llamáronle para visitar una señora que ninguna noche podía dormir, y estaba en una agitación continua: hízola diversas preguntas para averiguar el origen del mal, y negose de responder, se volvió al otro lado, y se tapó cara como para dormir. Galeno se despidió conjeturando que esta aflicción dependía de una melancolía, o de alguna pesadumbre que no se le quiera revelar; dexo para el otro dia el examinarlo mas a fondo; pero quando fue a visitarla, le dixo una exclava que no se podía ver a su señora: se retiró; pero volvió tercera vez, y despidiéndole del mismo modo la exclava, le dixo que no atormentara de nuevo a su ama, pues quando vino la segunda vez, se había levantado para lavarse y tomar algún alimento: Galeno no insistió; pero volvió al otro día, y en una conversación particular que tuvo con la esclava, supo que la afección provenía de una profunda pesadumbre: logró por fin ver a la enferma; y en el mismo instante que la estaba observando, uno que venía del teatro pronunció el nombre del cómico Pílades, lo qual alteró su color y sus facciones y el pulso se presento agitado, cosa que no se verificó ni esta vez ni otras quando se nombro algún otro histrión: desde aquel instante conoció Galeno qual era el objeto de su pasión. Galeno en su libro del Prognóstico
3. Batt, tratado de la locura, Londres 1768, Arnold, observaciones sobre la naturaleza de la locura 1783. casos veridicos y selectos de la locura. Rochester 1787. Harper, tratado de la verdadera causa de la locura 1789. Pargetter, observaciones sobre los desordenes maníacos, Londres 1792, Ferriar, hist y reflexiones med. 1792.
4. Faucette en 1785, Avembricgger en 1783, Greding en 1781. Zimmerman en 1763; y Weichard en 1776, han publicado obras en alemán que tratan de la enajenación del alma.
5. quando nuestros deseos primitivos o nuestras aversiones hallan obstáculos, o no son satisfechas, dice Crighton, nacen nuevos deseos o nuevas aversiones acompañadas de una sensación dolorosa o agradable, y que se diferencian en un todo de las que producen los deseos primitivos. La sensación de estas ultimas se percibe en la región precordial; y en ciertas ocasiones son tan poderosos, que destruyen todas las operaciones de una razón sosegada, y llevan al hombre al mayor grado de agitación y desorden. Estos nuevos deseos se distinguen por una sensación grata o poderosa en la región precordial, y se llaman pasiones. El deseo primitivo o la aversión se distingue de las pasiones, por ser diferente la parte donde percibimos la sensación física: las ganas de comer van acompañadas de una sensación desagradable en el estomago, y a esto llamamos hambre, y las ganas de beber depende de una sensación ingrata que reside en la boca y garganta. Pero por violentos que sean estos deseos, nunca producen la sensación particular de una pasión, a menos que no se combinen dos, como quando un hombre, privado de sustento, llega a temer la muerte.
6. Teoría de los sentimientos morales, o ensayo analítico sobre los principios de los juicios que naturalmente hacen los hombres &c, por Smith, traducido del ingles por S.Grouchy, viuda de Condorcet. Tratado, al que ha añadido ocho cartas sobre las simpatía. Paris, año 6.
7. vease a Plater, Skenkio, Bonet, Pechlin, Marcelo Donato, y Vanswieten.
8. Una mujer de edad de 45 años, al presente reclusa en la jaula, después de haber sufrido por espacio de muchos años un delirio maníaco periódico, ha caído en un estado de melancolía, cuyo objeto y carácter voy a exponer: solo ve a su alrededor los efectos de una arte mágica destinada a atormentarla, y la parece que todos los que llegan a ella poseen este arte impostor. Seis meses ha que a esta ilusión se ha agregado otra nueva y es, que cree la persigue incesantemente un espíritu que la observa, penetra, como quiere, todas las partes de su cuerpo, la habla, y se mete con ella en la cama. Apenas se acuesta cree ver una luz muy viva, la qual se precipita sobre ella, y la señorea con un dominio absoluto: dice que experimenta al mismo tiempo un calor urente, y algunas veces una especie de entorpecimiento. Ella habla a este espíritu; y aun dice que le ha oído claramente estas palabras: “por muchos esfuerzos que hagas, no te escaparás; te tengo en mi poder”. Esta melancolía, en medio de tantas escenas de delirio, ya queda inmoble y temblando, ya parece que se le erizan los cabellos, da gritos de indignación, y las locas de las jaulas inmediatas la oyen conjurar con una voz fuerte y arrebatada a las potencias que la agitan; y otras veces turbada por terrores pusilánimes se levante, y postrada en tierra hace las mas fervorosas súplicas.
Es evidente que para describir semejante enfermedad se necesita discurrir sobre la historia de las falsas sensaciones de la vista, oído y tacto, que obran en la enferma, así como también sobre las falsas comparaciones y juicios erróneos, que son su efecto. Se ha procurado hacerla conocer que semejantes sensaciones podían ser producidas por una disposición interior, sin que ella tuviese parte ningún agente externo, y que el globo del ojo, por ejemplo, comprimiéndose hacia el ángulo externo de los parpados, podía causar la luz. Ya se combinaban los medios de la curación física y moral, quando cierto día el discípulo, a cuyo cargo estaba proseguir la descripción de esta historia, puso por inadvertencia su mano en la cama de la paciente, y desde aquel instante le consideró esta como uno de los mágicos encarnizados contra ella para hacerla daño, de suerte que su desconfianza ha llegado a ser extremada, y no ha sido posible el volver a hacerla hablar.
TRATADO DE LA MANÍA
Plan general de la obra
¿No debe servirnos de modelo y guía en la medicina el curso majestuoso que han comunicado en este siglo a la historia natural el espíritu de observación, un lenguaje aforístico, y los diversos modos de clasificar? ¿Y no conocemos la necesidad de adoptar este método cada vez que tenemos que hacer una nueva investigación? Yo mismo la conocí quando en otro tiempo quise aplicar, en la curación de los locos del hospicio de Bicetre, los principios que había antes adquirido acerca de la manía. Al principio todo me presentaba a la imagen de la confusión y del caos. Por aquí hallaba locos tristes y taciturnos, por allá los había furiosos con los ojos torvos, y en un continuo delirio; por un parte se veían todas las señales de un juicio sano con arrebatos furiosos, y por otra se presentaba un estado de nulidad y el idiotismo mas estúpido. ¿No debían estudiarse con cuidado unos síntomas tan diversos, comprendidos todos baxo el titulo de enagenación? Y no manifestaban las muchas y diferentes cautelas que se debían tener presentes para que se guardase en el hospicio el buen orden, y para prescribir los remedios y el regimén? Menor hubiera sido la dificultad, si las observaciones se hubiesen clasificado gradualmente y en un orden metódico; pero las distribuciones arbitrarias e incompletas de Sauvages y Cullen me desvían del objeto que simplifican el trabajo, y la prueba que hice de ellas me manifestó muy luego su insuficiencia. Tomé, pues, por guía el método seguro en todos los ramos de historia natural, que es el de empezar a ver sucesivamente, y con atención cada objeto en particular, sin otro designio que el de reunir materiales para lo sucesivo, esto es, procuré evitar toda ilusión, toda preocupación y toda opinión adoptada por autoridad agena. Al principio formé una lista general de todos los locos que había en el hospicio, examinando sucesivamente el estado de cada uno para conocer a fondo la naturaleza de su extravío; entre año hice apuntaciones históricas de los que llegaban, y diarios de observaciones uno y otros relativos a las alteraciones que sufren en la diversas estaciones, y me adherí escrupulosamente al método descriptivo, sin sujetarme a ningún modo de observar exclusivo, ni a ningún orden sistemático: de estos materiales y de otros muchos de igual naturaleza tomados de los hospitales (1) me valgo ahora reduciéndolos a un cuerpo de doctrina.
Pocos objetos hay en la medicina tan fecundos como la manía, por los numerosos puntos de contacto, por las afinidades necesarias entre esta ciencia, la filosofía moral, y a historia del entendimiento humano, y, muchos menos todavía en que haya tantas preocupaciones que rectificar, y tantos errores que destruir: la enagenación del alama se considera ten realmente como el producto de una lesión orgánica del celebro, y a consequencia como incurable, lo qual es en muchos casos contrario a las observaciones anatómicas. Se han considerado los asilos públicos, establecidos para los locos, como casas de reclusión separadas de la sociedad para mantener enfermos perjudiciales, dignos de ser sequestrados de ella; y por esto los que los custodian, las mas veces inhumanos y sin conocimientos, han ejecutado con ellos las acciones mas despóticas de crueldad y violencia, quando la experiencias enseñan que se logran buenos efectos manifestándoles un carácter agradable, y una entereza dulce y compasiva. El empirismo se ha valido muchas veces de esta reflexión para formar establecimientos favorables a los locos, y de este modo se han hecho muchísimas curas; error sin que se haya contribuido a los progresos de la ciencia con escritos sólidos; por otra parte la ciega rutina de innumerables médicos no ha salido del estrecho circulo de hacer muchas sangrías, y mandar baños generales y de riego, sin atender casi nada a la curación moral; a consecuencia se ha descuidado por ambas partes el punto de vista, puramente filosófico, que es la enagenación del alma, distinguir sus diferentes especies, formar la historia exacta de las señales precursoras, del curso y terminación del paroxismo quando es intermitente, establecer las reglas de policías interiores de los hospitales, y determinar exactamente las circunstancias que hacen indispensables ciertos remedios, y las que hacen que sean superfluos; porque en esta, como en otros muchas enfermedades, esta lejos de consistir la habilidad del medico en solo prescribir remedios.
La manía intermitente o periódica es la mas común, y los extravíos del entendimiento que caracterizan sus paroxismos corresponden a los de la manía continua, y nos dan una suerte de idea de ella; además que estos paroxismos son de una duración determinada, y fácilmente se conocen sus progresos, su mayor grado de incremento, y su terminación. Luego este tratado debe principiar por una exposición histórica de ellos, después debe seguirse inmediatamente los principios del régimen moral, puesto que este solo puede efectuar la curación, y que si se descuida se exasperan los paroxismos, se hacen mas pertinaces, o bien se convierte en una manía continua e incurable. Esta especie de institución moral para curar los locos, y capaz de restablecer el juicio, supone que en la mayor parte de los casos no hay lesión orgánica del celebro ni del cráneo. Era, pues, natural que no se omitiese la disección de los cadáveres para determinar por este medio la especie particular de enajenación correspondiente a las lesiones físicas; y en consecuencia de este espíritu de orden pase a determinar las divisiones de la enagenación del alma en sus diversas especies, fundadas en numerosas observaciones las mas verídicas y ciertas. De esta distribución metódica se puede sacar muy grande utilidad para establecer un orden constante en la policía de los hospitales de locos, y contribuir a curarlos, teniéndolos en distintas salas, para evitar a los convalecientes una comunicación perjudicial y, por decirlo así, contagiosa, si ven en los otros acciones de delirio y extravagancia. Debo terminar estas consideraciones, exponiendo las reglas del cuidado y policía interior que se ha de observar en los mismos hospitales, las que me han de servir, por decirlo así, de guía para emprender la curación médica, puesto que las mas veces pueden suplir por ella, y es inútil e ilusoria, si dichas reglas no establecen un orden constante e invariable, concluyo con decir, que el emplear remedios sabia, limitadamente, y con muchas restricción para curar la manía, es lo que debe completar esta obra.
En este siglo ilustrado, en vez de resentirnos de las frequentes invectivas que escribió Montaigne contra la Medicina, ser mucho mas útil aprovecharnos de ella, y evitar las ridiculeces que en muchas ocasiones la moteja con razón creo que el que lea este tratado estará muy lejos de repetir con tan juicioso censor de las travesuras del ingenio, que la Medicina disfruta el privilegio de atribuirse todo lo bueno y saludable que produce en nosotros la naturaleza o qualquier otra causa singular.
Notas:
1. me valdré también de una memoria sobre los locos, que presenté a la extinguida Sociedad de Medicina, memoria que no se ha publicado aún.
XVI
Manía que solo consiste en la lesión de la voluntad.
Condillac ha logrado que todos miren su profunda penetración y la aplicación del método analítico al desarrollo de ciertas facultades morales, quales son las inquietud, el deseo, y las pasiones que le considera como sensaciones agradables o desagradables; pero ¿ha suplido lo que faltaba para dar un verdadero conocimiento de los hechos que tenemos sobre estas afecciones, cuya exacta historia pertenece del todo a la medicina? ¿Y no es privativo de esta ultima ciencia dar a conocer los caracteres específicos bien determinados, las circunstancias que los producen, su influxo (1) en lo moral y físico tantas veces observado, y las diversas enfermedades que de él pueden resultar? Basta decir que las funciones de la voluntad son absolutamente distintas de las del entendimiento, y que su asiento y sus causas, cualquiera que sea en ciertos casos su dependencia recíproca, tienen diferencias esenciales, que no podemos menos de conocer. Me limito a un exemplo sacado de la lesión exclusiva de las funciones de la voluntad. He tenido a mi vista en Bicetre, por mucho tiempo, un loco, cuyos síntomas parecerían un enigma al que solo hubiera leído lo que Locke y Condillac dicen de los locos. Su manía era periódica, y se renovaba algunas veces después de haber estado tranquilo muchos meses. Los caracteres de sus accesos eran los siguientes. Al principio sentía un calor urente en lo interior del abdomen, después en el pecho, finalmente en la cara: las mexillas se le ponían encarnadas, le brillaban los ojos, y las venas y arterias de la cabeza se distendían considerablemente; esta afección nerviosa se propaga progresivamente al celebro, y entonces le entraba el acceso de un furor rabioso, que le inducía con una inclinación irresistible a coger un instrumento y otro arma ofensiva para verter la sangre del primero que se le presentase. Decía, que incesantemente sentía un combate interior entre el impulso feroz de un instinto destructor, y el profundo horror que le inspiraba el sentimiento de cometer un delito. No se observaba ninguna lesión en su memoria, en su imaginación, ni en su juicio. Me confesaba, quando no estaba en una reclusión estrecha, que los impulsos que tenia de cometer homicidios eran absolutamente forzados e involuntarios, que su muger, a pesar de la ternura con que la amaba, había estado a pique de ser cierto día su victima, y que solo había tenido tiempo para advertirla que huyese. Las mismas proposiciones le oí en sus largos intervalos de quietud; y tenia tal tedio a la vida, que había intentado quitársela muchas veces.”¿Qué motivo, decía, tengo yo para matar al conserge del hospicio, que nos trata con tanta humanidad? Sin embargo, quando estoy furioso, no deseo mas que arrojarme sobre él, como sobre los demás, y darle de puñaladas. Esta inclinación desgraciada e irresistible me reduce a la desesperación, y me impele a atentar contra mi vida, mas bien que cometer un delito matando a otro, y vertiendo una sangre inocente.” Fácilmente se ve que unos paroxismos de esta naturaleza no admitían la aplicación de ninguna parte de la curación moral, y que solo faltaba procurar precaverla por los evacuantes (sección 1), o suprimirla por los anti-espasmódicos.
Nota
1. La historia medica de las pasiones debe entrar en este tratado entre las nociones preliminares; porque ¿de que modo concebiremos la manía mas frequente, como es la que proviene de una suma exaltación de las pasiones, si no consideramos primero con cuidado los efectos que puede producir en lo moral y en lo físico? El ingles Crichton, que he citado antes, ha conocido del todo esta verdad, puesto que en su tratado de la manía ha descrito los caracteres y efectos generales de la alegría, tristeza, amor y cólera.
XVII
Los paroxismos mas violentos de la manía son por general los mas peligrosos, ¿será, pues, útil no oponerse a ellos?
En la manía periódica, del mismo modo que en las otras enfermedades agudas, lo que muchas veces se debe temer por sus graves consequencias, es mas una apariencia engañosa de tranquilidad, que la violencia de los síntomas, ¿y no nos ha enseñado la experiencia que los paroxismos que se caracterizan por los extravíos mas arrebatados y tumultuosos disminuyen gradualmente su intensidad (1), y llegan por fin a extinguirse, con tal de que uno no se aparte del régimen moral? Aunque un loco, a quien domina un ciego furor, dé sin moderación gritos descompasados, y prorrumpa en amenazas, aunque no cese de agitarse, ni hacer ruido sin descansar un instante aun en muchos meses, y aunque desgarre y rompa hasta la paja de su xergon, se pueden calmar estos síntomas, y aun hacer que cese su violencia dándole mayor o menor dosis de anti-espasmódicos: no obstante, también nos enseña la observación que en muchos casos se puede lograr una curación segura y durable con solo el método expectante, dexando al loco en su efervescencia tumultuosa, y sujetándole según lo exija su seguridad personal y la de los demás, lo que se consigue poniéndole el camisón, procurando no exasperarle con una dureza infundada, o con palabras injuriosas, no dándoles motivo de discurso o cólera ni en el servirle ni en la comida, evitando el decirle un no a secas, no respondiendo con aspereza quando anxia intespectivamente que se le ponga en libertad, pero si diferiendolo baxo un pretexto qualquiera; en fin, manteniendo la mas severa policía en lo interior del hospicio, y aprovechándose sobre todo de los intervalos de sosiego para emplearlos en ocupaciones serias, o en trabajos penosos, nos familiarizamos tanto mas con estos principios sencillos y dictados por la experiencia quanto que ciertos locos, reducidos a una especie de debilidad o de idiotismo por extremado abuso de las sangrías, se han curado quando se les excita un delirio de quince o veinte días, o mas bien una manía aguda y critica. Llevaron a Paris del exército de la Vendée un joven militar furioso, el que hubo de sufrir la curación acostumbrada en el hospital general, hiciéronle repetidas sangrías del pie, y habiéndosele soltado la venda en la ultima tuvo una muy grande efusión de sangre, siguiéndose un sincope de larga duración. Transferido a Bicetre en el ultimo grado de debilidad y languidez, excretaba involuntariamente, tenia la cara pálida, no hablaba, y todas las facultades de su entendimiento estaba obliteradas. Su padre, que fue a hacerle una visita, se consternó al verle en aquel estado, y dio algún dinero para que se le cuidase mejor. Se le dio un alimento sano y cada día mayor, con lo que recobró poco a poco su vigor y sus fuerzas. Se declararon los síntomas que preceden a la invasión del paroxismo, pues la cara se le puso encendida, y los ojos rutilantes, y tuvo un movimiento febril y una agitación excesiva, hasta que por ultimo se manifestó el delirio. Este loco corría precipitadamente por lo interior del hospicio, provocaba, insultaba, y hacia mofa de todos los que encontraba; pero como no exercía ningún acto de violencia, se le permitió estar con los convalescientes. Paso veinte días en este estado, volvió a tranquilizarse, y por medio de un trabajo y ejercicio regular recobró completamente su razón, que al principio era débil, y se le detuvo aun seis meses en el hospicio para que su curación fuese mas segura; volvió al seno de su familia al fin del otoño, y estas fueron las precauciones que se tomaron para evitar toda recaída.
Nota
1. de treinta y dos locos con manía periódica, se curaron veinte y nueve. Uno por una disminución progresiva, y otros por una supresión pronta de los paroxismos (sección primera)
XVIII
Utilidad que se saca de conceder a los locos una libertad prudente y limitada dentro de los hospitales
No hay duda que en los hospitales de locos se puede mantener un orden aparente, encerrando a estos infelices a arbitrio del gefe, y por eso tiempo que le acomodo, cargándolos de cadenas, y maltratándolos bárbaramente; pero ¿no es esto buscar la quietud a costa de su vida? Una libertad prudentemente calculada debe mantener en estos hospitales el buen orden, que es compatible con los principios mas acrisolados de una verdadera filantropía, y que haciendo menos infeliz las existencia de los locos, haga al mismo tiempo que desaparezcan enteramente los síntomas de la manía, y que se disminuya su violencia en todos los casos. Este mismo orden fue el que procuró establecer en el hospicio de Bicetre el conserge actual: al principio reformó el servicio en un todo, desterró todo trato cruel (1), y prohibió expresamente que (…)
Nota
1. solo el visitar con frequencia los hospitales de locos no puede dar una idea de las dificultades que presenta la servidumbre interior, pues hay que padecer incesantemente continuos disgustos, hay que hallarse en mil peligros, hay que escuchar voces y gritos injuriosos, y con frequencia hay que repeler actos violentos; por una parte los buenos oficios son desechados con una misantropía brutal, por otra es precioso eludir las sutiles y mal intencionadas estratagemas que a uno le tramam, y evitar el que le tiren a la cabeza vasos llenos de inmundicia, o le den (…)
XX
(…)daba mas que de trabajar, quendo a cierta seña se vio acometido por los sirvientes, que sin ningún peligro le llevaron a su jaula, quedando la cuchilla en manos de la muger del conserge. Se podría desafiar al hombre mas hábil y versado en conocer los locos, a saber tomar con tanta destreza y prontitud el partido mas seguro en una ocasión tan peligrosa
XXI
Es necesario mantener en los hospitales de locos un orden constante, y estudiar las variedades de su carácter
No debe causar admiración el que juzgue de suma importancia mantener la quietud y buen orden en un hospital de locos, y poseer las qualidades físicas y morales indispensables al ministerio de conserge, pues todo esto es una de las bases fundamentales de la curación de la manía, y sin ella no se pueden lograr, ni observaciones exactas, ni una curación sólida, aunque por otra parte se insista en prescribir los remedios mas alabados. ¡Que desgracia es para los pobres locos el ser curados por una ciega rutina, y abandonarlos al descuido de un gefe sin moralidad ni principios, o lo que es lo mismo, verse enredados a las rustica dureza, y al trato bárbaro de otros subalternos! Sutileza, zelo ardiente, y una atención continua o infatigable, he aquí las cualidades necesarias para espiar con cuidado el modo de obrar de cada loco, y conocer sus extravagantes designios, y el carácter particular de su delirio; porque ¿Qué variedades no debe producir la edad, la constitución, la costumbre, la complicación de la manía con otras enfermedades, y el grado de lesión de las facultades morales? Se presentan algunos casos tan dificultosos, que a pesar de haber hecho tal estudio por espacio de muchos meses, no puede uno decidirse, ni determinar exactamente lo que ha de hacer (1).
Pero en el mayor numero de casos, con especialidad en lo que la manía accidental depende de fuertes pesadumbres, nos manifiesta cada día la experiencia los felices efectos que se logran por medio de expresiones consolatorias, y por el prudente artificio de dar buenas esperanzas a los locos, y grangearse su estimación: si entonces se los maltratara, o se usase con ellos la severidad, seria exacerbar la enfermedad, y tal vez hacerla incurable. Un joven, que después de haber padecido otras desgracias, tuvo la de perder en seguida a su padre, y de allí a pocos meses a su madre, a quien amaba en extremo, se vio dominado de una tristeza profunda y reconcentrada, ni comía, ni dormía, tanto que le acometió un paroxismo maniaco de los mas violentos: se le sujeto a la acostumbrada curación haciéndole copiosas y repetidas sangrías, mandándole baños generales y de riegos, añadiendo a esto otros actos de un rigor extremado: todo este conjunto de remedios curativos fue inútil; pero no obstante uso de él segunda y tercera vez, y siempre con tan mal éxito; y aun acaso con exacerbación de los síntomas. Finalmente, se le traxo a Bicetre, diciendo que era uno de los locos mas furiosos y de mayor peligro. El conserge, lejos de aprovecharse de tal aviso, le dexo desde el primer día libre en su jaula para averiguar qual era su carácter, y la naturaleza de sus extravíos. La triste taciturnidad de este loco, su abatimiento, su semblante pensativo y que parecía reconcentrado en un objeto, algunas palabras sueltas que se le escaparon sobre sus desgracias, manifestaron en medio de sus ideas incoherentes el origen de su manía, se le consoló, se mostró tener interés en su suerte, y poco a poco se llegó a disipar su desconfianza melancólica, y a hacerle esperar, que se compondrían sus negocios: a esta promesa se siguió una circunstancia que le animó, porque se obtuvo de su tutor que le diese algún socorro mensualmente para que lo pasase con mas comodidad. Las primeras pagas le sacaron de su abatimiento, y le hicieron concebir nuevas esperanzas; su confianza y estimación hacia el conserge eran muy grandes, conocía que iba recobrando sus fuerzas poco a poco, se vieron en él todas las señales de salud, y al mismo tiempo se observó que su razón adquería de nuevos sus derechos; y el que antes había sido maltratado en otro hospicio, y a quien se había tenido por el loco mas violento y temible, era ya, habiéndole tratado con dulzura y compasión, el hombre mas dócil y digno de interesar por su sensibilidad extremada.
Nota
1. Un caballero dependiente de un potentado se volvió loco, ya por ver frustradas sus ideas, y por haber perdido sus bienes; pero solo manifestaba su delirio sobre su imaginaria grandeza quando se le hablaba de la revolución, o en ciertos ratos de efervescencia. Por otra parte guardaba en el hospicio aquella exterioridad de política y buena crianza a que antes estaba acostumbrado, y si uno llegaba a contradecirle en su modo de pensar, se iba al instante sin enfadarse, ni hablar entre dientes, haciendo una respetuosa cortesía. La idea exclusiva, que por lo regular le dominaba, era la de su omnipotencia, y entrándole el paroxismo prorrumpía en amenazas con toda su furia, y decía que le seria muy fácil hacer caer los rayos del cielo y trastornar la tierra.Una sola consideración le detenía, y era el miedo de que pereciese el exército del gran Condé, a quien admiraba, porque decía ser el que estaba destinado a executar los designios del Eterno. Ya se ve la gran dificultad de contener tal imaginación, ni por las vías de dulzura, ni por una sujeción severa. Se necesitaba que cometiese de suyo un exceso, por el que fuese culpable, para que de este modo se le pudiese tratar con rigor, y esto sucedió justamente a los seis mese de estar en el hospicio, y fue de este modo. Un día que el conserge le reprehendió por haber echado la basura o inmundicia en medio de su jaula, el loco se enfureció contra él, y amenazado aniquilarle. Esa era una ocasión favorable para castigarle y convencerle de que su poder era imaginario; pero como sus parientes tenían intensión de sacarle del hospicio dentro de poco, no se juzgó conducente hacer tentativa alguna.
XXII
Historia de un loco muy furioso a quien se curo, sujetándolo con severidad, aunque con prudencia.
“En la curación moral, dicen los redactores de la Biblioteca Británica (1) no se considera a los locos como privados de razón, quiero decir, como inaccesibles al miedo, esperanza y sentido de honor…Es necesario sujetarlos al principio y animarlos después.” Estas consideraciones generales son sin duda muy verdaderas, y de ella se pueden sacar muchas y muy útiles aplicaciones; pero se necesitan ejemplos para conocer la utilidad, y nada nos dicen los ingleses sobre este punto. Añadamos una historia de esta naturaleza a la anterior, y nos convenceremos cada vez mas de que este secreto se conoce ya en Francia. Un padre de familia muy recomendable perdió su fortuna, y casi todos los recursos por acontecimientos de la revolución, y de allí a muy poco se volvió loco, a causa de su profunda tristeza. Se le empezó a curar por la rutina común de baños generales y de riego, y de repetidas sangrías, y en fin se uso para sujetarle de todos los medios mas inhumanos, motivo por el qual lejos de ceder los síntomas se exacerbaron, y en este estado se le lleva a Bicetre como incurable. El conserge, sin pararse en lo que se le había advertido de que el tal loco era muy temible, le dexo un poco tiempo en libertad para sondear de este modo su carácter: jamás loco ninguno soltó tanto la rienda a su extravagancia; se puso sobre sí, hinchado de orgullo creyendo ser el profeta Mahoma, sacudía a derecha y a izquierda a todos los que encontrara al paso, y les mandaba que se arrodillase para tributarle obsequios. Pasó todo aquel día en pronunciar sentencias de proscripción y de muerte, amenazó e insulto a todos los sirvientes, y despreció y desconoció la autoridad del conserge; y aun habiendo ido a verle su muger pocos días después, se enfureció contra ella, y tal vez la hubiera muerto si no se la hubieran socorrido.¿Que efecto podrían producir los medios de dulzura, y las demostraciones mas moderadas con un loco que miraba como átomos a los demás hombres? Se le mando que se estuviese quieto, y no queriendo obedecer se le castigo con ponerle el camisón, y con encerrarle durante una hora, para que conociese su dependencia. El conserge le sacó de allí a poco de su jaula, le habló con entono de amistad, echándole en cara su desobediencia, y le manifestó lo sensible que le había sido el tener que tratarle con rigor. Al otro día por la mañana volvió nuestro loco sus extravíos, y se le volvió a sugetar del mismo modo; prometió, como el día antecedente, que no alborotaría en adelante, pero reincidió tercera vez, y a consecuencia se le castigó teniéndole recluso un día, y en los siguientes estuvo mas sosegado. El haber saciado quarta vez, a causa de su genio altivo y turbulento, hizo conocer el conserge que se necesitaba producir en la mente de aquel loco una impresión fuerte y duradera. Le llamó con entereza, procuró hacer perder toda esperanza de reconciliación, y le encerró con crueldad, advirtiéndole que en lo sucesivo sería inexorable. Se paso dos días, y al tiempo de la requisa respondió el conserge con una risa burlesca a las repetidas instancias que el loco le hacía, pero por un convenio entre el conserge y su muger, esta puso a aquel en libertad al cabo de tres días; le encargó expresamente que contuviese sus arrebatos fogosos, y que no la expusiese a sufrir justas reconvenciones por haber usado de demasiada indulgencia. El loco estuvo sosegado muchos días; y en los momentos en que parece apenas contener sus extravíos delirantes, bastaba una mirada de la muger del conserje para contener, y corría inmediamente a meterse en su jaula por el miedo de que no se viese que incurría en falta. Estos repetidos combates interiores entre la repetición automática de los paroxismo de la manía, y el miedo de una reclusión indefinida, le acostumbraba cada vez mas a sujetar su voluntad, y a dominarse: además se sentía penetrado de afecto y estimación hacia los que le cuidaban con tanto respeto y condescencia, y de este modo se disiparon poco a poco todas las antiguas señales de manía, habiendo bastado después seis mese de detención en el hospicio para que se curase completamente: este respetable padre de familia se ocupa al presente con una actividad infatigable en reparar el desfalco de su fortuna.
XXIII
Qualidades físicas y morales indispensables al que esta encargado de un hospital de locos
Juzgo que he referido bastantes casos para evidenciar que la curación moral de la manía es una de las partes mas importantes y menos adelantadas de la medicina de observación, y creo que puedo reclamar a favor de la Francia un objeto con el que los ingleses se condecoraban casi exclusivamente. Un feliz concurso de circunstancias ha producido este resultado, y fue por una parte los principios de la mas sólida filantropía del conserge del hospicio de Bicetre, una asiduidad infatigable en el desempeño de su cargo, los conocimientos que había adquirido por su experiencia y reflexión, una entereza invencible, un valor prudente acompañado de agilidad física las mas acomodadas para causar respeto, una estatura proporcionada, miembros llenos de fuerza y vigor, y en tiempo de turbulencias la voz mas terrible, y un ayre intrépido y magestuoso: por otra parte, penetrado yo mismo de lo insuficientes que son los conocimientos que se puede sacar de los libros para curar la manía, deseando con anxia instruirme por el examen atento y la reunión de los hechos, y conociendo a fondo que la borla de doctor no me había envanecido, me aprovechaba el espectáculo de ver sujetos muchos locos a un orden regular, y de las escenas móviles, y algunas veces extravagantes que causaba su delirio, de la habilidad del conserge en arreglar todos estos movimientos, y en hacer recobrar en muchos casos la razón a un loco, ya solo empleando la dulzura, ya medios rigurosos, pero prudentes y humanos. Pasaba con arte de los hechos observados, y de los resultados de una especie de empirismo a los conceptos generales que se adquieren por el estudio de las funciones del entendimiento humano, sacada de los escritos modernos, de la historia filosófica y medica de las pasiones, quiero decir, de sus efectos en lo moral y en lo físico, y de todo lo que los mejores autores de medicina han escrito en general o en particular sobre las vesanias. Las leyes constantes de la economía animal, consideradas en la manía como en otras enfermedades, me llenaba de admiración por su uniformidad, y veía de nuevo los recursos inesperados de la naturaleza, quando se la abandona a si misma, o cuando se la dirige con prudencia, lo qual me hacia cada vez mas y mas cauto en valerme de medicamentos, en tanto que termine por prescribirlos (1) sino quando veía que no eran suficientes lo remedios morales. Honremos de nuevo al doctor Grant por haber establecido sabia y profundamente “que las enfermedades no se pueden curar por los socorros del arte, si no conocemos de antemano como terminan quando se abandonan a los solos esfuerzos de la naturaleza”.
Nota
1. el doctor Feriar, medico ingles, ha publicado una obra intitulada Historias y reflexiones medicas, en el cual expone los efectos de ciertos remedios que se han ensayado contra la manía, como el tártaro emético (tartrite antimoniado de potasa), el alcanfor, el opio, la quina &c ¡que se puede sacar de tales ensayos, quando está probado que en muchos casos puede curarse la manía sin ningún medicamento, especialmente la que es accidental, y proviene de alguna pasión muy exaltada! Yo he llegado a evitar esta inexactitud no prescribiendo remedios en la enfermerías de los locos, sino en los casos de una manía intermitente regular, de una melancolía producida por una devoción supersticiosa, y de un delirio con obliteración del juicio y del racionio &c especie de enagenación que la experiencia enseña, que no cede a los remedios morales: reservo para otro articulo de esta obra el exponer estos hechos.
INTRODUCCIÓN
El curso progresivo de los conocimientos sobre el carácter y curación de la enagenación del alma, es igual en un todo al que se ha seguido en las otras enfermedades, según lo mas o menos adelantada que ha estado la civilización de los pueblos. Un limitado empirismo hizo que desde los primores tiempos se adoptasen supuestos específicos, cuyas virtudes se han exagerado, y cuyas aplicaciones se han variado de mil maneras para que produxesen buen efecto. El origen de estos medicamentos, casi siempre fabuloso, la larga serie de frívolos y minuciosos preceptos sobre su uso, y los ensayos abandonados a la casualidad, ¿podían menos de despertar los talentos observadores? Desde entonces se pusieron los verdaderos cimientos de la ciencia, esto es, se empezó a estudiar la manía, y a formar los primeros bosquejos de su descripción, como conocimientos necesarios que debían preceder al uso de remedios. ¿Podía no conocerse en la misma época quan poderoso era el influxo del régimen moral y físico para curar muchas veces los locos? Muy pronto se perdieron estos sólidos conocimientos entre los siglos de ignorancia y barbarie, para empezar a recaer en el tipo de la restauración de las ciencias y bellas letras en Europa. Entonces se traduxo y se comento lo mas juicioso que habían escrito sobre la manía los autores griegos y latinos; pero limitaronse los traductores y comentaristas a un supersticioso respeto sin seguir las huellas de aquellos modelos: de aquí resultó que en lo sucesivo todos volvieron a extraviarse del verdadero camino de la observación guiados por el espíritu de hipótesis, y que todos hicieron una entendida aplicación de las demás ciencias a la medicina. El exemplo y los errores de los tiempos pasados, los falsos caminos que se han tomando, y el cuerpo severo y metódico que se sigue en todos los ramos de historia natural, nos obligan a que en la manía se vuelva a tomar el hilo de la observación abandonado tantos siglos ha: y con este objeto publico la presente obra, que reclaman unánimemente los nuevos progresos que se han de echar en la historia general del entendimiento humano, y los que se harán en la ciencia medica.
Prescribir el eléboro interiormente para curar la manía y otras enfermedades crónicas, saber escogerle, preparar y usar; esta era en la antigua Grecia la obra mas grande del talento del hombre o mas bien del empirismo mejor combinado. Algunos de estos preceptos parecen sabios y otros minuciosos, frívolos y dimanados de preocupaciones populares o de ideas supersticiosas. Si acaso había necesidad de preferir el eléboro del monte OEta al de Galicia o Sicilia, este era otro punto que ocasionaba grandes altercados, para determinar los alimentos que debían darse al enfermo el día antes, para enterarse del estado preliminar de vacuidad o plenitud del estomago, y disponer las bebidas que favoreciese mas su acción emética. Había muchas veces grandes dificultades por la fogosa indocilidad de los enfermos, y porque era necesario, para que no conociese el remedio, usar de engaños inocentes y de artificios, o combinarla con sustancias alimenticias. Aun para los mas hábiles era un punto practico muy difícil el arte de corregir o moderar la acción de este vegetal demasiado enérgica, o mas bien deleteria, y el saber las precauciones que debían tomarse según la disposición del individuo, o, los periodos de la enfermedad. Pero ¡que gloria no resulto a la ingeniosa sagacidad de los médicos de aquel tiempo de haber descubierto ciertos métodos que debían asegurara el feliz éxito del remedio, usando repetidos enjuagatorios, aplicando olores fuertes, variando las posturas del cuerpo, y dando friegas en las extremidades! ¿Sobrevenía acaso un peligro de sofocación, una constricción espasmódica de la gargantas, un hipo violento, sincopes, y delirio? Entonces apuraba el eleborismo todos sus recursos, pues se columpiaba a los pacientes, se les prescribían fomentos y lavativas, se les hacia usar de esternutatorios, y se echaba mano de innumerables expedientes para favorecer los esfuerzos del estomago, y hacer que cesasen los síntomas. (1)
Aparece Hipócrates y en aquel momento se levanta una valla eterna entre el uso empírico de los medicamentos y la verdadera ciencia médica, quiero decir, el profundo estudio del carácter y curso de las enfermedades. El inmenso campo que hallo abierto a sus investigaciones no le permitió estudiar exclusivamente la manía; pero nos ha dexado un ejemplo general del mas riguroso método descriptivos; y los hombres que han llegado a conocer su gran merito, le han tomado por modelos en sus primeros ensayos sobre la historia y curación de esta enfermedad. Nada hay mas juicioso que lo que nos ha dexado Areteo sobre los caracteres distintos de esta afección nerviosa, la disposición que tienen a recaer los que han padecido, y el grado de excitación física y moral que produce, aunque da mas extensión que debiera a su influxo sobre el supuesto conocimiento de la ciencias y bellas artes. Parece que los preceptos que da Celso son en algún modo mas útiles para curar los locos, y manifiestan que este autor estaba acostumbrado a observar sus estravios, pues ha dejado reglas para dirigirlos o para rectificar en ciertos casos sus falsas ideas, ha indicado quando se había de usar la fuerza, quando de la benevolencia y dulzura, cosas por lo común muy a propósito para aquietarlos, y finalmente ha prescrito como ley expresa que ejercitan su cuerpo continuamente y en un trabajo penoso, y se han visto confirmados por la experiencia de todos tiempos los efectos saludables de estos preceptos. ¿Porque pues se han de autorizar con su nombre la crueldad y la violencia en el método curativo que juzga necesarias solo algunas veces para contribuir a curar la manía? Celio Aureliano, tan inferior a Celso en la elegancia y pureza de lenguaje, parece haber aspirado a otra gloria en su articulo sobre la manía, pues en él señala cuidadosamente las causas ocasionales de esta enfermedad, sus señales presurosos y sus síntomas característicos y encarga que se procure hacer evitar a los locos las impresiones muy vivas en los órganos de los sentidos. Pasa después a las medidas que se han de tomar para cuidar solícitamente de corregir sus errores, e indica los dos escollos que han de huir los que están encargados de su dirección, a saber, una indulgencia ilimitada y un rigor inflexible. Manifiesta también el justo medio que se ha de observar entre estos dos extremos, y el tino feliz que debe haber en usar con los locos algunas veces de una gravedad que imponga respeto, y otras del tono sencillo de una verdadera sensibilidad, conciliándose su atención y afecto por medio de una conducta franca y abierta, y haciéndose siempre querer y temer, habilidad que tanto honor ha dado a algunos modernos, y cuya causa acabo de indicar.
Es de admirar que unos principios tan luminosos y fecundos en aplicaciones útiles, no se hayan aclarado ulteriormente con especialidad en la Grecia e Italia, donde la manía es tan frecuente y donde se reproduce de tan diversos modos. Pero este problema se resuelve fácilmente solo con hacer una ligera reflexión sobre el modo con que generalmente procede el entendimiento humano: en efecto, el talento de observar, abandonado a si mismo, sin que le acompañen las intrigas en el arte de ostentar, siempre es bien recibido de las gentes de gusto, y siempre se concilia el respeto y estimación de los sujetos instruidos de todos los tiempos y países; siendo las mas veces fruto de las brillantes qualidades de los sistemas nuevos, y de la rara ciencia de saber darse a conocer oportunamente al publico el poner en un movimiento general todos los talentos, y el adquirir una fama que todo el mundo respete; y como Galeno se aventajó en esto a los otros observadores de que acabo de hablar, no hay duda en que esta fue la causa de que la parte de la medicina relativa a la enajenación del alma, no hiciese los progresos que debía haber hecho (2) una guerra continua contra las diferentes sectas de los dogmáticos, metódicos, empíricos y elécticos; la ambición de llegar a ser émulo del mismo Hipócrates, y de reynar en las escuelas; el haber ensalzado hasta lo maravilloso el talento del pronóstico, y el cultivar la anatomía no le dexaron tiempo ni voluntad para entregarse exclusivamente a una doctrina particular, y el ascendiente que tomó en lo sucesivo sobre los talentos, hizo que se apartase de su doctrina todos lo que le habían prestado una especie de culto supersticioso, quiero decir, casi todos los que se dedicaron a las ciencias en Europa, Asia y África por el espacio de los de (…)s de XVI siglos.
La guerra que se encendió entre el galenismo y una falsa (..)mica aplicada a la medicina, encendió muchas disensiones, sin ser por esto que el entendimiento humano siguiese un método mas prudente y seguro, y la enajenación del alma solo dio lugar a débiles compilaciones perdidas, por decirlo así, en los sistemas generales de medicina llenos de palabras vacías de sentido, y del lenguaje estéril de las escuelas. Senerto, Riverio, Plater, Heurnio(…)rtio &rc creyeron que ya lo habían dicho y profundizado todo, admitiendo a porfía las palabras consagradas por el uso de intemperie del celebro, diagnostico, prognóstico, indicaciones que sa(..)hacer &rc, y a titulo de profesores se aprovecharon de sus ventajas para propagar su doctrina, tanto en este punto como en otros, y para hacerse admirar por sus muchos discípulos, siempre (…)rrinos en alabarlos, y en tener parte en su gloria. Según sus sectas y bellas explicaciones, no había cosas mas fácil que curar que la manía. Su causa, decían, es sin duda una indisposición ígnea maligna de los espíritus, o un humor al que es necesario preparar con medicamentos preliminares para ponerle en movimiento y expelerle; según otros era una materia pecante que se debía de desprender del celebro y del corazón, después hacer la destreza que experimentase una alteración, ya arrojarla en línea recta como superflua o perjudicial. Toda la naturaleza parece se contribuía a tan sabias operaciones, produciendo entre las mismas manos del profesor innumerables medicamentos, unos (…)cados de qualidades frías y humectantes para diluir la atrabilis, otros destinados a sucederles a títulos de evacuantes mas o menos activos; y fácilmente se infiere que no se echaría en olvido el eléboro: se interpolaban como auxiliares ciertas substancias opias para fortificar el corazón y el celebero tomadas interiormente, y se aplicaban a lo exterior los polvos narcóticos, y los (…)temas encima de la cabeza, del corazón o del hígado, para generar esta víscera, como dice Heurnio. Omito los misteriosos específicos acreditados por una ciega credulidad, y tan dignos de ser colocados al lado de las complicadísimas recetas de la medicina árabe.
Uno de los primeros pasos que dio el entendimiento humano cuando se vio abandonado a si mismo, y libre del yugo del galenismo, fue añadir por medio de la observación nuevas ideas a la doctrina de la enagenación, y quien logro esa ventaja fue Hel(…)oncio: una especie de trastorno de la facultades morales, que experimento él mismo solo con haber probado la raíz del napelo, sorprendió y causo admiración: procuro indagar la causa de la ilusión singular que le induxo a creer por espacio de dos horas, que el asiento del alma estaba en la región precordial; los fenómenos de la manía le parecieron adequados para explicar este hecho, y se acordó que muchos locos, curados ya, habían sentido al tiempo de la invasión de la enfermedad una especie de vapor nebuloso, que parecía elevarse de los hipocondrios hacia la cabeza, y formar allí una idea viva y dominante; la cual, según dicho autor, penetra los principios constitutivos de nuestro ser, y para curarla es necesario destruirla, o equilibrarla con otra aun mas fuerte, se acordó del método curativo que se empleaba con los hidrófobos, sumergiéndolos por algún tiempo, y lo que paso con un loco que habiendo caído casualmente en un profundo estanque, se le saco como muerto, y después recobro la vida y el libre uso de la razón; de donde infirió este autor, que aun la manía mas inveterado no es incurable, probándolo con ejemplos suyos propios, convencido de que la curación solo no se verifica quando el loco se le sumerge muy poco tiempo. Aunque parezca temerario semejante método, especialmente según los nuevos experimentos que se han hecho con los ahogados, no podemos menos de conocer en este artículo rasgos de un verdadero talento, y conceptos dignos de atención, principalmente en casos desesperados. ¿Porque pues hallamos en la misma obra tantas declamaciones inútiles o extravagancias inexplicables y preocupaciones populares sobre que la manía es siempre causada por los demonios, y tanta seguridad en que la rabia se cura con amuletos?
El movimiento en que se pusieron casi todas las ciencias en la primera mitad el siglo XVIII, y los superiores talentos de Stahl y Boerhaave, que estaban al frente de la enseñanza publica de la medicina y de la química, dieron un nuevo aspecto a ambas, dirigieron especialmente la primera por la recta senda de la observación, y la hicieron seguir un método desconocido hasta aquellos tiempos, haciendo también que admirarse las bellezas de los autores antiguos, y que justamente conociese sus errores. Pero la excesiva ambición que manifestaron estos dos ilustres rivales de extender cada uno su doctrina con preferencia exclusiva sobre todas las demás, sus inmensas tareas para adelantar todos los conocimientos médicos y para hacerse celebres entre todos los sabios de Europa, no les permitieron profundizar ninguna materia en particular; y los pobres locos continuaron desterrados en sus hospitales, o sequestrados en habitaciones aisladas, sin que se saliese de la rutina acostumbrada de sangrías, baños generales y de riego. La doctrina de la enagenación quedo como antes incluida en el sistema universal de medicina, o mas bien estuvo siempre reducida una simple compilación de lo que anteriormente se había escrito. Limitáronse los autores a publicar algunas historia particulares de la manía en las recopilaciones, en las colecciones académicas y en los diarios, añadiendo algunas veces los resultados de ciertas investigaciones sobre las lesiones orgánicas del celebro; pero esto era mas para interesar al publico por alguna singularidad chistosa, que para concurrir a los regresos de esta parte de la medicina. Las monografías sobre la enagenación, que se han publicado desde mediados de este siglo, ya en Inglaterra (3), ya en Alemania (4), solo han tenido la ventaja de reunir objetos diversos y extenderlos según el método escolar, y tal vez han dado lugar a alguna hipótesis brillantes. Excluyo de este numero las investigaciones de Crighton (Investigaciones sobre la naturaleza y el origen de los desordenes del entendimiento &tc. Londres.1798) obra profunda y llena de nuevas observaciones, escrita según los principios modernos de fisiología, pero mas adequada para dar los conocimientos preliminares de la enajenación del alma, que para profundizar la historia y curación de esta enfermedad. Creo que debo dar aquí una idea exacta del origen, incremento y efectos de las pasiones humanas en la economía anímal, tales como los ha expuesto el citado autor, y tales quales se deben conocerse como causa la mas común del trastorno de nuestras facultades morales.
Parece que Crighton se elevo a un punto de vista muy extenso al que no pueden llegar ni el metafísico, ni el moralista; pues considero las pasiones humanas como simples fenómenos de la economía animal, sin ninguna idea de moralidad o de inmoralidad, y en sus simples relaciones con los principios constitutivos de nuestro ser, sobre los quales pueden ejercer efectos saludables o nocivos. ¿Pero podemos concebir una pasión qualquiera sin la idea de un obstáculo que se opone en la satisfacción de un deseo, o en otros términos, sin suponer una sensación desagradable, de la que uno se quiere eximir, o un placer que se anhela? ¿No parece que estas tendencias naturales, que son los mas poderosos móviles de nuestras acciones, se refieren a la perpetuidad de la especie? Y en este caso indica lo expuesto que nos vemos constituidos en tres obligaciones, a saber, en la de conservar nuestra existencia, reproducir nuestra especie, y amparar en su infancia. Entre las sensaciones desagradables, que nos advierten el cumplimiento de la primera, se cuenta el hambre, móvil poderosísimo, tanto del hombre civilizado como del salvage, la mayor o menor anxiedad que se sigue a la falta de renovación del ayre en el acto de la respiración, la impresión demasiado activa del calor o del frío, que exige vestidos y habitaciones saludables, la sensación incomoda que ocasiona la retensión de las materias excrementicias, la incomodidad que dimana de un estado de reclusión, o de una falta de ejercicio, la sensación de cansancio y fatiga que nos hace buscar el reposo, y el padecer, producido por una enfermedad interna o externa, todo lo qual obliga a implorar los auxilios de la medicina. ¿No nos llama por otra parte la naturaleza a conservar nuestra existencia por miedo de la voz del placer, por alimentos variados para hablar nuestro gusto, por las deliciosa de respirar un ayres puro, o de una buena temperatura, por la sensación agradable que se percibe después de haber evacuado las materias excrementicias, por la comodidad que siente toda la maquina después de un exercicio moderado, por el regocijo vivido que nos hace probar el reposo después de un sumo cansancio, y finalmente, por la dulzura inexplicable que causa la existencia después de haber padecido una grave enfermedad? El hombre se dexa llevar igualmente, tanto de la voz del dolor, como de la del placer para propagar su especie, principalmente quando procura no irritar sus deseos, y cuando solo obedece al impulso de la naturaleza; y este articulo no necesita muchos comentarios. Finalmente, ¿qué sentimiento hay mas vivo que los tiernos cuidados de los padres con sus hijos, la pena que causa el mirar sus aflicciones, o el indecible contento de verlos exentos de dolor y de peligro?
Las sensaciones ya ingratas ya agradables, que, o nace de lo interior, o son producidas por agentes externos, y que advierten al hombre que cuida de conservar su existencia, de propagar su especie, o de ampararla en su infancia, le hacen que evite las unas, y se complazca en las otras. Podía también haber añadido el autor ingles, que la vida social y una imaginación ardiente, extiende casi hasta el infinito la esfera de la necesidad relativa a nuestra existencia, incluyendo entre ellas la estimación de nuestros semejantes, los honores, dignidades, riqueza y fama; que estos deseo facticios, siempre contrariados, y casi nunca satisfechos, ocasionan las mas veces el trastorno de la razón, como consta de los exactísimos libros de entradas y salidas de los hospitales de locos; y de esta misma ilusión es la que hace ver, en el objeto de su amor, dotes celestiales, el ultimo grado de hermosura, las mayores y mas bellas prendas, y el carácter mas elevado, siendo la que al mismo tiempo produce los mas vehementes deseos, y si se la violenta, causa la desesperación y todos los furores del amor. Una sensibilidad moral, exaltada hasta el exceso, hace tan insoportables las mas leves penas, como la menor privación de un gusto; y de aquí nacen (5) la excesiva vivacidad de los deseos y las mas violentas pasiones, si se las contaría. ¿No debemos incluir también en la análisis de las acciones humanas los efectos de la simpatía, como que nos hace participar de los males agenos, como que llega a ser individual, y se fortifica por diversas circunstancias, y como que se vuelve mas activa y enérgica por el entusiasmo y origen de las penas y placeres morales? (6)
Acabamos de indicar el origen de las pasiones humanas; pero aun no podemos concebir el poder que tienen para causar la enagenación del alma, si no conocemos la historia de sus efectos en la economía animal, no siendo los menos notables los que puede producir una profunda pesadumbre: en este caso se siente una languidez general, las fuerzas musculares se abaten, se pierde el apetito, el pulso es pequeño, hay constricción del cutis, y frío en las extremidades; la cara se vuelve pálida, y la fuerza vital del corazón y arterias se disminuye muy sensiblemente, de lo que resultar una sensación aparente de plenitud, opresión, congojas, y una respiración penosa y lenta, y esto hace que el enfermo suspire y solloce: la irritabilidad y la sensibilidad se hallan a veces tan apagadas, que sobreviene una adormecimiento mas o menos profundo, un estado comatoso, y aun la catalepsis. Quando no ha llegado a este grado el enfermo, le causa incomodidad las repetidas impresiones en los órganos de los sentidos, no quiere moverse en modo alguno, ni tampoco hacer ejercicio; a veces siente un dolor vivo en el estomago, la sangre del sistema de la porta, y en general de todas las vísceras del abdomen circula muy poco, y de aquí viene el marasmo y un estado de consunción quando la pesadumbre se ha hecho habitual, es decir, que ha pasado a ser melancolía. Una y otra enfermedad terminan ya por una inclinación irresistible al suicidio, ya por un dulce delirio, o por un estado de furor, pero antes que acaezca este desorden total, sobrevienen muchas afecciones, a saber, vesanias pasageras, el aspecto es adusto, o mas bien presenta una misantropía brutal; las facciones se alteran, los ojos están siempre inclinados al suelo, y el mirar es feroz, hay desorden y confusión en las idas, y cierto estado de estupor o de embriaguez; y después de esto se manifiesta de repente la mas violenta manía.
Tanto pueden trastornar la economía animal el miedo el terror, como una tristeza profunda. El miedo, que nace de la idea de un peligro mas o menos remoto, produce una impresión general de debilidad en casi todas las partes internas o externas, el corazón se contrae con menos energía, las arterias pulsan mas débilmente, y se perciben una sensación dolorosa de plenitud, de opresión y de anxiedad por la acumulación de sangre en los grandes vasos, no menos que por la impresión que hacen estos en el diafragma: el calor y el frío se suceden alternativamente con mucha frequencia, hay sudores parciales, en especial en la frente y cara, y sobreviene una excesiva excreción de orina, y la diarrea; el terror, que se diferencia del miedo solo por su intensidad de invasión repentina, tiene caracteres que le son peculiares, a saber, el que las pulsaciones del corazón sean mas aceleradas, el que las arterias, principalmente las de las superficie del cuerpo, padezcan una contracción espasmódica, de lo que se origina la palidez y una distensión repentina de los grandes vasos y del corazón, y el que la respiración se interrumpa algunos instantes, como si fuera causada por un espasmos de los músculos de la laringe, el que hay temblor en el cuerpo y piernas, y finalmente el que se pierda el movimiento de los brazos, que quedan caídos: algunas veces es tan fuera la impresión, que el enfermo cae al suelo sin sentido y sin habla: ¿un trastorno de esta naturaleza no puede producir en ciertas circunstancias los mas graves males, como espasmo violentos, convulsiones, la epilepsia o alferecía, la catalepsis, la manía, y aun la muerte (7) ¿ también puede resultar de esto, que la sangre vaya determinadamente a ciertas partes, y(…)
(…) la ciencia medica, o si ha descubierto alguna veda útil. El practicar la medicina en el hospicio de Bicetre, casi por espacio de dos años, me ha convencido de lo necesario que es llevar a efecto estas consideraciones, para lograr que la doctrina de la enagenación del alma haga algunos progresos: si cotejaba los escritos de los autores antiguos y modernos sobre este punto con mis observaciones anteriores, no me sacaban de un circulo circunscripto, y en este caso ¿debía yo menospreciar lo que el ser espectador de las acciones de los locos, durante muchos años, y el habito de reflexionar y observar habían enseñado a un hombre, dotado de un juicio sano, muy exacto en cumplir con su obligación, y a cuyo cargo estaba la dirección de los locos del hospicio? Inmediatamente abandone el tono dogmático de Doctor: el hacer frecuentes visitas a diversas horas del día ayudo a que me familiarizase con los desordenes, gritos, y extravagancias de los locos mas furiosos; desde entonces tuve repetidas conversaciones con el hombre que conocía mejor su estado anterior y sus ideas delirantes; procuraba complacerle no hiriendo su amor propio; le hacia varias preguntas que muchas veces se referían al mismo asunto, quando las respuestas eran obscuras; jamás me opuse a lo que me proponía, aunque me pareciese dudoso o poco probable, sino que tácitamente lo dexaba para examinarlo de nuevo en otra ocasión, y para ilustrar y rectificar aquella materia, y apuntaba diariamente todas las observaciones, sin otro objeto que el de multiplicarlas y hacerlas exactas: tal es el método que he seguido por el espacio de casi dos años para enriquecer la doctrina medica de la enagenación con todos los conocimientos adquiridos por una especie de empirismo, o mas bien para completar la primera, y llevar la otra a principios generales de que carecía. Una enfermería aislada y en la que solo entraban cierto numero de locos y epilépticos, me facilitaban además otras investigaciones sobre el efecto de los medicamentos, y sobre el poderoso influxo del régimen, variado según las disposición del individuo, o las enfermedades accesorias.
Sabido es lo poco que favorece a la medicina la opinión publica, y no me costará ningún trabajo el hacer que todos concediesen que entre los ramos de la historia natural, el mas difícil es el arte de observar las enfermedades internas, y conocerlas por sus caracteres exteriores; a la verdad que el estudio de la enagenación del alma debe aumentar esta dificultades, porque al principio hay una repugnancia natural, y una grande aversión hacia unos hombres, que ya atemorizan con sus voces continuas y furiosos gritos, ya lo rechazan todo con una dureza agreste y brutal, y ya aturden con su charla desordenada e inconsecuente. Si queremos señalar y describir los fenómenos de la enagenación del alma, quiero decir, de una lesión qualquiera en las facultades intelectuales y afectivas, solo vemos confusión y desorden (8), y no conocemos mas que caracteres fugaces que nos ilustran un instante para dexarnos después en una obscuridad mas profunda, si no temamos por punto fixo la análisis de las operaciones del entendimiento humano. Pero de este modo tenemos que temer otro escollo, es el de mezclar questiones metafísicas, y digresiones del ideologismo con una ciencia puramente de hechos. Necesitamos, pues, tomar nociones de las ciencias accesorias con un especie de sobriedad, valernos solo de aquellas que son las menos controvertidas, y agregarlas en especial la consideración de las señales exteriores, y de las alteraciones físicas que puede corresponderlas. No se necesita menos valor y constancia contra un obstáculo de otro género, a saber, el genio teátrico, y la suma desconfianza que generalmente tienen los locos de todo lo que los rodea, y esto les obliga muchas veces a disimular, o a reducirles en una taciturnidad invencible. Seria tener poca maña el manifestarles una intensión directa de observarlos, y de penetrar el secreto de sus pensamientos, haciéndoles varias preguntas sobre su estado: el temor de que el responder sea en prejucio suyo les inspira cierta reserva , y de tal modo se violentan, que parecen distintos de lo que son quando conservan el menor discernimiento; pues entonces hacen un papel, que es capaz de engañar a los ojos mas perspicaces, papel, cuya execusión cesa así que se los dexa solos.¿que diré de los melancólicos, que solo deliran sobre una cosa, y con los que les podemos tener una conversación muy larga, sin que conozcamos la menor lesión en las funciones de su entendimiento? Omito en fin todas las alteraciones inesperadas y momentáneas, que pueden causar en los locos el no satisfacer, como se debe, las primeras necesidades de la vida, la indolencia con que se les asiste, un objeto de resentimiento, y las variaciones de la atmosfera.
El conocer a raiz las facultades que presenta un asunto no es siempre un titulo para superarlas, pero si es un nuevo motivo para esforzarse a vencerlas: no debemos hacer mucho caso de las que son relativas al estudio de la manía, y que dimanan de la repugnancia que debe inspirar tal espectáculo con el que nos familiarizamos por la costumbre, siendo además poquísimos los locos que están en un estado constante de delirio y de furor; pues la mayor parte están quietos, o tienen ratos de tranquilidad de mayor o menor duración. ¿Que ventajas no lleva el medico a todos los empleados en la policía interior de los hospitales? El objeto de su ministerio solo es consolar a los locos en los males que los afligen; y en este caso ¿no hallará en ellos las disposiciones mas favorables, a menos que no estén en una completa enajenación? La experiencia me ha enseñado a acercarme a ellos con una seguridad y confianza absoluta, y nunca me ha sucedido cosa alguna. Al principio hacia mis investigaciones a tientas, no podía ni distinguir con exactitud las diversas anomalías de las funciones del entendimiento, ni formarme un lenguaje por el que yo las pudiese explicar; me fue pues necesario estudiar todos los ideologistas franceses e ingleses para partir de un punto fixo, y para poder describir el carácter distintivo de las diversas especies de locos, apartando a un lado todo objeto de disputa, y toda discusión metafísica; me ha servido de guía el método que se sigue en todos los ramos de historia natural, y solo me he valido de las señales exteriores, y de las alteraciones físicas, que podían corresponder a las lesiones de las funciones intelectuales o afectivas: procediendo de este modo he descrito las facciones, los gestos y movimientos que indican la cercana explosión del paroxismo maníaco, sin omitir la expresión de las fisonomía, cosa que caracteriza el paroxismo en su mayor grado o en su declinación, ni tampoco las diversas figuras del cráneo, relativas a las lesiones de los sentidos internos, y que han sido el objeto de mis investigaciones particulares. ¡Quantos medios he tenido que emplear contra los poderosos, ya veces insuperables obstáculos que oponen la suma desconfianza, o mas bien la brutal misantropía de ciertos locos que desconfían de quantos los hablan! Si se logra el vencerlos, solo es aparentando candor, una sencillez extremada, y modales afectuosos. Este es el método que he seguido para que los hechos que presento en esta obra formen un conjunto verídico, regular y metódico.
Una obra de medicina publicada al fin de siglo XVIII debe tener distinto carácter que si se hubiese escrito en otra época anterior; por esta razón debe distinguirse por cierta superioridad en las ideas, y en especial por el orden y método que reyna en todos los ramos de historia natural; no me lo han dictado ni miras particulares, ni el espíritu de partido, es el efecto de una filantropía pura y franca: dexo a los inteligentes el que decidan si he desempeñado mi plan.
Notas:
1. Consúltense sobre estos pormenores los artículos Eléboro y eleborismo, que he insertado en la Enciclopedia metódica por orden de materias.
2. La historia siguiente nos hace sentir que Galeno no se dedicase particularmente al estudio de la enajenación del alma; pues manifiesta que tenia una extremada penetración para describir una afección moral oculta.
Llamáronle para visitar una señora que ninguna noche podía dormir, y estaba en una agitación continua: hízola diversas preguntas para averiguar el origen del mal, y negose de responder, se volvió al otro lado, y se tapó cara como para dormir. Galeno se despidió conjeturando que esta aflicción dependía de una melancolía, o de alguna pesadumbre que no se le quiera revelar; dexo para el otro dia el examinarlo mas a fondo; pero quando fue a visitarla, le dixo una exclava que no se podía ver a su señora: se retiró; pero volvió tercera vez, y despidiéndole del mismo modo la exclava, le dixo que no atormentara de nuevo a su ama, pues quando vino la segunda vez, se había levantado para lavarse y tomar algún alimento: Galeno no insistió; pero volvió al otro día, y en una conversación particular que tuvo con la esclava, supo que la afección provenía de una profunda pesadumbre: logró por fin ver a la enferma; y en el mismo instante que la estaba observando, uno que venía del teatro pronunció el nombre del cómico Pílades, lo qual alteró su color y sus facciones y el pulso se presento agitado, cosa que no se verificó ni esta vez ni otras quando se nombro algún otro histrión: desde aquel instante conoció Galeno qual era el objeto de su pasión. Galeno en su libro del Prognóstico
3. Batt, tratado de la locura, Londres 1768, Arnold, observaciones sobre la naturaleza de la locura 1783. casos veridicos y selectos de la locura. Rochester 1787. Harper, tratado de la verdadera causa de la locura 1789. Pargetter, observaciones sobre los desordenes maníacos, Londres 1792, Ferriar, hist y reflexiones med. 1792.
4. Faucette en 1785, Avembricgger en 1783, Greding en 1781. Zimmerman en 1763; y Weichard en 1776, han publicado obras en alemán que tratan de la enajenación del alma.
5. quando nuestros deseos primitivos o nuestras aversiones hallan obstáculos, o no son satisfechas, dice Crighton, nacen nuevos deseos o nuevas aversiones acompañadas de una sensación dolorosa o agradable, y que se diferencian en un todo de las que producen los deseos primitivos. La sensación de estas ultimas se percibe en la región precordial; y en ciertas ocasiones son tan poderosos, que destruyen todas las operaciones de una razón sosegada, y llevan al hombre al mayor grado de agitación y desorden. Estos nuevos deseos se distinguen por una sensación grata o poderosa en la región precordial, y se llaman pasiones. El deseo primitivo o la aversión se distingue de las pasiones, por ser diferente la parte donde percibimos la sensación física: las ganas de comer van acompañadas de una sensación desagradable en el estomago, y a esto llamamos hambre, y las ganas de beber depende de una sensación ingrata que reside en la boca y garganta. Pero por violentos que sean estos deseos, nunca producen la sensación particular de una pasión, a menos que no se combinen dos, como quando un hombre, privado de sustento, llega a temer la muerte.
6. Teoría de los sentimientos morales, o ensayo analítico sobre los principios de los juicios que naturalmente hacen los hombres &c, por Smith, traducido del ingles por S.Grouchy, viuda de Condorcet. Tratado, al que ha añadido ocho cartas sobre las simpatía. Paris, año 6.
7. vease a Plater, Skenkio, Bonet, Pechlin, Marcelo Donato, y Vanswieten.
8. Una mujer de edad de 45 años, al presente reclusa en la jaula, después de haber sufrido por espacio de muchos años un delirio maníaco periódico, ha caído en un estado de melancolía, cuyo objeto y carácter voy a exponer: solo ve a su alrededor los efectos de una arte mágica destinada a atormentarla, y la parece que todos los que llegan a ella poseen este arte impostor. Seis meses ha que a esta ilusión se ha agregado otra nueva y es, que cree la persigue incesantemente un espíritu que la observa, penetra, como quiere, todas las partes de su cuerpo, la habla, y se mete con ella en la cama. Apenas se acuesta cree ver una luz muy viva, la qual se precipita sobre ella, y la señorea con un dominio absoluto: dice que experimenta al mismo tiempo un calor urente, y algunas veces una especie de entorpecimiento. Ella habla a este espíritu; y aun dice que le ha oído claramente estas palabras: “por muchos esfuerzos que hagas, no te escaparás; te tengo en mi poder”. Esta melancolía, en medio de tantas escenas de delirio, ya queda inmoble y temblando, ya parece que se le erizan los cabellos, da gritos de indignación, y las locas de las jaulas inmediatas la oyen conjurar con una voz fuerte y arrebatada a las potencias que la agitan; y otras veces turbada por terrores pusilánimes se levante, y postrada en tierra hace las mas fervorosas súplicas.
Es evidente que para describir semejante enfermedad se necesita discurrir sobre la historia de las falsas sensaciones de la vista, oído y tacto, que obran en la enferma, así como también sobre las falsas comparaciones y juicios erróneos, que son su efecto. Se ha procurado hacerla conocer que semejantes sensaciones podían ser producidas por una disposición interior, sin que ella tuviese parte ningún agente externo, y que el globo del ojo, por ejemplo, comprimiéndose hacia el ángulo externo de los parpados, podía causar la luz. Ya se combinaban los medios de la curación física y moral, quando cierto día el discípulo, a cuyo cargo estaba proseguir la descripción de esta historia, puso por inadvertencia su mano en la cama de la paciente, y desde aquel instante le consideró esta como uno de los mágicos encarnizados contra ella para hacerla daño, de suerte que su desconfianza ha llegado a ser extremada, y no ha sido posible el volver a hacerla hablar.
TRATADO DE LA MANÍA
Plan general de la obra
¿No debe servirnos de modelo y guía en la medicina el curso majestuoso que han comunicado en este siglo a la historia natural el espíritu de observación, un lenguaje aforístico, y los diversos modos de clasificar? ¿Y no conocemos la necesidad de adoptar este método cada vez que tenemos que hacer una nueva investigación? Yo mismo la conocí quando en otro tiempo quise aplicar, en la curación de los locos del hospicio de Bicetre, los principios que había antes adquirido acerca de la manía. Al principio todo me presentaba a la imagen de la confusión y del caos. Por aquí hallaba locos tristes y taciturnos, por allá los había furiosos con los ojos torvos, y en un continuo delirio; por un parte se veían todas las señales de un juicio sano con arrebatos furiosos, y por otra se presentaba un estado de nulidad y el idiotismo mas estúpido. ¿No debían estudiarse con cuidado unos síntomas tan diversos, comprendidos todos baxo el titulo de enagenación? Y no manifestaban las muchas y diferentes cautelas que se debían tener presentes para que se guardase en el hospicio el buen orden, y para prescribir los remedios y el regimén? Menor hubiera sido la dificultad, si las observaciones se hubiesen clasificado gradualmente y en un orden metódico; pero las distribuciones arbitrarias e incompletas de Sauvages y Cullen me desvían del objeto que simplifican el trabajo, y la prueba que hice de ellas me manifestó muy luego su insuficiencia. Tomé, pues, por guía el método seguro en todos los ramos de historia natural, que es el de empezar a ver sucesivamente, y con atención cada objeto en particular, sin otro designio que el de reunir materiales para lo sucesivo, esto es, procuré evitar toda ilusión, toda preocupación y toda opinión adoptada por autoridad agena. Al principio formé una lista general de todos los locos que había en el hospicio, examinando sucesivamente el estado de cada uno para conocer a fondo la naturaleza de su extravío; entre año hice apuntaciones históricas de los que llegaban, y diarios de observaciones uno y otros relativos a las alteraciones que sufren en la diversas estaciones, y me adherí escrupulosamente al método descriptivo, sin sujetarme a ningún modo de observar exclusivo, ni a ningún orden sistemático: de estos materiales y de otros muchos de igual naturaleza tomados de los hospitales (1) me valgo ahora reduciéndolos a un cuerpo de doctrina.
Pocos objetos hay en la medicina tan fecundos como la manía, por los numerosos puntos de contacto, por las afinidades necesarias entre esta ciencia, la filosofía moral, y a historia del entendimiento humano, y, muchos menos todavía en que haya tantas preocupaciones que rectificar, y tantos errores que destruir: la enagenación del alama se considera ten realmente como el producto de una lesión orgánica del celebro, y a consequencia como incurable, lo qual es en muchos casos contrario a las observaciones anatómicas. Se han considerado los asilos públicos, establecidos para los locos, como casas de reclusión separadas de la sociedad para mantener enfermos perjudiciales, dignos de ser sequestrados de ella; y por esto los que los custodian, las mas veces inhumanos y sin conocimientos, han ejecutado con ellos las acciones mas despóticas de crueldad y violencia, quando la experiencias enseñan que se logran buenos efectos manifestándoles un carácter agradable, y una entereza dulce y compasiva. El empirismo se ha valido muchas veces de esta reflexión para formar establecimientos favorables a los locos, y de este modo se han hecho muchísimas curas; error sin que se haya contribuido a los progresos de la ciencia con escritos sólidos; por otra parte la ciega rutina de innumerables médicos no ha salido del estrecho circulo de hacer muchas sangrías, y mandar baños generales y de riego, sin atender casi nada a la curación moral; a consecuencia se ha descuidado por ambas partes el punto de vista, puramente filosófico, que es la enagenación del alma, distinguir sus diferentes especies, formar la historia exacta de las señales precursoras, del curso y terminación del paroxismo quando es intermitente, establecer las reglas de policías interiores de los hospitales, y determinar exactamente las circunstancias que hacen indispensables ciertos remedios, y las que hacen que sean superfluos; porque en esta, como en otros muchas enfermedades, esta lejos de consistir la habilidad del medico en solo prescribir remedios.
La manía intermitente o periódica es la mas común, y los extravíos del entendimiento que caracterizan sus paroxismos corresponden a los de la manía continua, y nos dan una suerte de idea de ella; además que estos paroxismos son de una duración determinada, y fácilmente se conocen sus progresos, su mayor grado de incremento, y su terminación. Luego este tratado debe principiar por una exposición histórica de ellos, después debe seguirse inmediatamente los principios del régimen moral, puesto que este solo puede efectuar la curación, y que si se descuida se exasperan los paroxismos, se hacen mas pertinaces, o bien se convierte en una manía continua e incurable. Esta especie de institución moral para curar los locos, y capaz de restablecer el juicio, supone que en la mayor parte de los casos no hay lesión orgánica del celebro ni del cráneo. Era, pues, natural que no se omitiese la disección de los cadáveres para determinar por este medio la especie particular de enajenación correspondiente a las lesiones físicas; y en consecuencia de este espíritu de orden pase a determinar las divisiones de la enagenación del alma en sus diversas especies, fundadas en numerosas observaciones las mas verídicas y ciertas. De esta distribución metódica se puede sacar muy grande utilidad para establecer un orden constante en la policía de los hospitales de locos, y contribuir a curarlos, teniéndolos en distintas salas, para evitar a los convalecientes una comunicación perjudicial y, por decirlo así, contagiosa, si ven en los otros acciones de delirio y extravagancia. Debo terminar estas consideraciones, exponiendo las reglas del cuidado y policía interior que se ha de observar en los mismos hospitales, las que me han de servir, por decirlo así, de guía para emprender la curación médica, puesto que las mas veces pueden suplir por ella, y es inútil e ilusoria, si dichas reglas no establecen un orden constante e invariable, concluyo con decir, que el emplear remedios sabia, limitadamente, y con muchas restricción para curar la manía, es lo que debe completar esta obra.
En este siglo ilustrado, en vez de resentirnos de las frequentes invectivas que escribió Montaigne contra la Medicina, ser mucho mas útil aprovecharnos de ella, y evitar las ridiculeces que en muchas ocasiones la moteja con razón creo que el que lea este tratado estará muy lejos de repetir con tan juicioso censor de las travesuras del ingenio, que la Medicina disfruta el privilegio de atribuirse todo lo bueno y saludable que produce en nosotros la naturaleza o qualquier otra causa singular.
Notas:
1. me valdré también de una memoria sobre los locos, que presenté a la extinguida Sociedad de Medicina, memoria que no se ha publicado aún.
XVI
Manía que solo consiste en la lesión de la voluntad.
Condillac ha logrado que todos miren su profunda penetración y la aplicación del método analítico al desarrollo de ciertas facultades morales, quales son las inquietud, el deseo, y las pasiones que le considera como sensaciones agradables o desagradables; pero ¿ha suplido lo que faltaba para dar un verdadero conocimiento de los hechos que tenemos sobre estas afecciones, cuya exacta historia pertenece del todo a la medicina? ¿Y no es privativo de esta ultima ciencia dar a conocer los caracteres específicos bien determinados, las circunstancias que los producen, su influxo (1) en lo moral y físico tantas veces observado, y las diversas enfermedades que de él pueden resultar? Basta decir que las funciones de la voluntad son absolutamente distintas de las del entendimiento, y que su asiento y sus causas, cualquiera que sea en ciertos casos su dependencia recíproca, tienen diferencias esenciales, que no podemos menos de conocer. Me limito a un exemplo sacado de la lesión exclusiva de las funciones de la voluntad. He tenido a mi vista en Bicetre, por mucho tiempo, un loco, cuyos síntomas parecerían un enigma al que solo hubiera leído lo que Locke y Condillac dicen de los locos. Su manía era periódica, y se renovaba algunas veces después de haber estado tranquilo muchos meses. Los caracteres de sus accesos eran los siguientes. Al principio sentía un calor urente en lo interior del abdomen, después en el pecho, finalmente en la cara: las mexillas se le ponían encarnadas, le brillaban los ojos, y las venas y arterias de la cabeza se distendían considerablemente; esta afección nerviosa se propaga progresivamente al celebro, y entonces le entraba el acceso de un furor rabioso, que le inducía con una inclinación irresistible a coger un instrumento y otro arma ofensiva para verter la sangre del primero que se le presentase. Decía, que incesantemente sentía un combate interior entre el impulso feroz de un instinto destructor, y el profundo horror que le inspiraba el sentimiento de cometer un delito. No se observaba ninguna lesión en su memoria, en su imaginación, ni en su juicio. Me confesaba, quando no estaba en una reclusión estrecha, que los impulsos que tenia de cometer homicidios eran absolutamente forzados e involuntarios, que su muger, a pesar de la ternura con que la amaba, había estado a pique de ser cierto día su victima, y que solo había tenido tiempo para advertirla que huyese. Las mismas proposiciones le oí en sus largos intervalos de quietud; y tenia tal tedio a la vida, que había intentado quitársela muchas veces.”¿Qué motivo, decía, tengo yo para matar al conserge del hospicio, que nos trata con tanta humanidad? Sin embargo, quando estoy furioso, no deseo mas que arrojarme sobre él, como sobre los demás, y darle de puñaladas. Esta inclinación desgraciada e irresistible me reduce a la desesperación, y me impele a atentar contra mi vida, mas bien que cometer un delito matando a otro, y vertiendo una sangre inocente.” Fácilmente se ve que unos paroxismos de esta naturaleza no admitían la aplicación de ninguna parte de la curación moral, y que solo faltaba procurar precaverla por los evacuantes (sección 1), o suprimirla por los anti-espasmódicos.
Nota
1. La historia medica de las pasiones debe entrar en este tratado entre las nociones preliminares; porque ¿de que modo concebiremos la manía mas frequente, como es la que proviene de una suma exaltación de las pasiones, si no consideramos primero con cuidado los efectos que puede producir en lo moral y en lo físico? El ingles Crichton, que he citado antes, ha conocido del todo esta verdad, puesto que en su tratado de la manía ha descrito los caracteres y efectos generales de la alegría, tristeza, amor y cólera.
XVII
Los paroxismos mas violentos de la manía son por general los mas peligrosos, ¿será, pues, útil no oponerse a ellos?
En la manía periódica, del mismo modo que en las otras enfermedades agudas, lo que muchas veces se debe temer por sus graves consequencias, es mas una apariencia engañosa de tranquilidad, que la violencia de los síntomas, ¿y no nos ha enseñado la experiencia que los paroxismos que se caracterizan por los extravíos mas arrebatados y tumultuosos disminuyen gradualmente su intensidad (1), y llegan por fin a extinguirse, con tal de que uno no se aparte del régimen moral? Aunque un loco, a quien domina un ciego furor, dé sin moderación gritos descompasados, y prorrumpa en amenazas, aunque no cese de agitarse, ni hacer ruido sin descansar un instante aun en muchos meses, y aunque desgarre y rompa hasta la paja de su xergon, se pueden calmar estos síntomas, y aun hacer que cese su violencia dándole mayor o menor dosis de anti-espasmódicos: no obstante, también nos enseña la observación que en muchos casos se puede lograr una curación segura y durable con solo el método expectante, dexando al loco en su efervescencia tumultuosa, y sujetándole según lo exija su seguridad personal y la de los demás, lo que se consigue poniéndole el camisón, procurando no exasperarle con una dureza infundada, o con palabras injuriosas, no dándoles motivo de discurso o cólera ni en el servirle ni en la comida, evitando el decirle un no a secas, no respondiendo con aspereza quando anxia intespectivamente que se le ponga en libertad, pero si diferiendolo baxo un pretexto qualquiera; en fin, manteniendo la mas severa policía en lo interior del hospicio, y aprovechándose sobre todo de los intervalos de sosiego para emplearlos en ocupaciones serias, o en trabajos penosos, nos familiarizamos tanto mas con estos principios sencillos y dictados por la experiencia quanto que ciertos locos, reducidos a una especie de debilidad o de idiotismo por extremado abuso de las sangrías, se han curado quando se les excita un delirio de quince o veinte días, o mas bien una manía aguda y critica. Llevaron a Paris del exército de la Vendée un joven militar furioso, el que hubo de sufrir la curación acostumbrada en el hospital general, hiciéronle repetidas sangrías del pie, y habiéndosele soltado la venda en la ultima tuvo una muy grande efusión de sangre, siguiéndose un sincope de larga duración. Transferido a Bicetre en el ultimo grado de debilidad y languidez, excretaba involuntariamente, tenia la cara pálida, no hablaba, y todas las facultades de su entendimiento estaba obliteradas. Su padre, que fue a hacerle una visita, se consternó al verle en aquel estado, y dio algún dinero para que se le cuidase mejor. Se le dio un alimento sano y cada día mayor, con lo que recobró poco a poco su vigor y sus fuerzas. Se declararon los síntomas que preceden a la invasión del paroxismo, pues la cara se le puso encendida, y los ojos rutilantes, y tuvo un movimiento febril y una agitación excesiva, hasta que por ultimo se manifestó el delirio. Este loco corría precipitadamente por lo interior del hospicio, provocaba, insultaba, y hacia mofa de todos los que encontraba; pero como no exercía ningún acto de violencia, se le permitió estar con los convalescientes. Paso veinte días en este estado, volvió a tranquilizarse, y por medio de un trabajo y ejercicio regular recobró completamente su razón, que al principio era débil, y se le detuvo aun seis meses en el hospicio para que su curación fuese mas segura; volvió al seno de su familia al fin del otoño, y estas fueron las precauciones que se tomaron para evitar toda recaída.
Nota
1. de treinta y dos locos con manía periódica, se curaron veinte y nueve. Uno por una disminución progresiva, y otros por una supresión pronta de los paroxismos (sección primera)
XVIII
Utilidad que se saca de conceder a los locos una libertad prudente y limitada dentro de los hospitales
No hay duda que en los hospitales de locos se puede mantener un orden aparente, encerrando a estos infelices a arbitrio del gefe, y por eso tiempo que le acomodo, cargándolos de cadenas, y maltratándolos bárbaramente; pero ¿no es esto buscar la quietud a costa de su vida? Una libertad prudentemente calculada debe mantener en estos hospitales el buen orden, que es compatible con los principios mas acrisolados de una verdadera filantropía, y que haciendo menos infeliz las existencia de los locos, haga al mismo tiempo que desaparezcan enteramente los síntomas de la manía, y que se disminuya su violencia en todos los casos. Este mismo orden fue el que procuró establecer en el hospicio de Bicetre el conserge actual: al principio reformó el servicio en un todo, desterró todo trato cruel (1), y prohibió expresamente que (…)
Nota
1. solo el visitar con frequencia los hospitales de locos no puede dar una idea de las dificultades que presenta la servidumbre interior, pues hay que padecer incesantemente continuos disgustos, hay que hallarse en mil peligros, hay que escuchar voces y gritos injuriosos, y con frequencia hay que repeler actos violentos; por una parte los buenos oficios son desechados con una misantropía brutal, por otra es precioso eludir las sutiles y mal intencionadas estratagemas que a uno le tramam, y evitar el que le tiren a la cabeza vasos llenos de inmundicia, o le den (…)
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(…)daba mas que de trabajar, quendo a cierta seña se vio acometido por los sirvientes, que sin ningún peligro le llevaron a su jaula, quedando la cuchilla en manos de la muger del conserge. Se podría desafiar al hombre mas hábil y versado en conocer los locos, a saber tomar con tanta destreza y prontitud el partido mas seguro en una ocasión tan peligrosa
XXI
Es necesario mantener en los hospitales de locos un orden constante, y estudiar las variedades de su carácter
No debe causar admiración el que juzgue de suma importancia mantener la quietud y buen orden en un hospital de locos, y poseer las qualidades físicas y morales indispensables al ministerio de conserge, pues todo esto es una de las bases fundamentales de la curación de la manía, y sin ella no se pueden lograr, ni observaciones exactas, ni una curación sólida, aunque por otra parte se insista en prescribir los remedios mas alabados. ¡Que desgracia es para los pobres locos el ser curados por una ciega rutina, y abandonarlos al descuido de un gefe sin moralidad ni principios, o lo que es lo mismo, verse enredados a las rustica dureza, y al trato bárbaro de otros subalternos! Sutileza, zelo ardiente, y una atención continua o infatigable, he aquí las cualidades necesarias para espiar con cuidado el modo de obrar de cada loco, y conocer sus extravagantes designios, y el carácter particular de su delirio; porque ¿Qué variedades no debe producir la edad, la constitución, la costumbre, la complicación de la manía con otras enfermedades, y el grado de lesión de las facultades morales? Se presentan algunos casos tan dificultosos, que a pesar de haber hecho tal estudio por espacio de muchos meses, no puede uno decidirse, ni determinar exactamente lo que ha de hacer (1).
Pero en el mayor numero de casos, con especialidad en lo que la manía accidental depende de fuertes pesadumbres, nos manifiesta cada día la experiencia los felices efectos que se logran por medio de expresiones consolatorias, y por el prudente artificio de dar buenas esperanzas a los locos, y grangearse su estimación: si entonces se los maltratara, o se usase con ellos la severidad, seria exacerbar la enfermedad, y tal vez hacerla incurable. Un joven, que después de haber padecido otras desgracias, tuvo la de perder en seguida a su padre, y de allí a pocos meses a su madre, a quien amaba en extremo, se vio dominado de una tristeza profunda y reconcentrada, ni comía, ni dormía, tanto que le acometió un paroxismo maniaco de los mas violentos: se le sujeto a la acostumbrada curación haciéndole copiosas y repetidas sangrías, mandándole baños generales y de riegos, añadiendo a esto otros actos de un rigor extremado: todo este conjunto de remedios curativos fue inútil; pero no obstante uso de él segunda y tercera vez, y siempre con tan mal éxito; y aun acaso con exacerbación de los síntomas. Finalmente, se le traxo a Bicetre, diciendo que era uno de los locos mas furiosos y de mayor peligro. El conserge, lejos de aprovecharse de tal aviso, le dexo desde el primer día libre en su jaula para averiguar qual era su carácter, y la naturaleza de sus extravíos. La triste taciturnidad de este loco, su abatimiento, su semblante pensativo y que parecía reconcentrado en un objeto, algunas palabras sueltas que se le escaparon sobre sus desgracias, manifestaron en medio de sus ideas incoherentes el origen de su manía, se le consoló, se mostró tener interés en su suerte, y poco a poco se llegó a disipar su desconfianza melancólica, y a hacerle esperar, que se compondrían sus negocios: a esta promesa se siguió una circunstancia que le animó, porque se obtuvo de su tutor que le diese algún socorro mensualmente para que lo pasase con mas comodidad. Las primeras pagas le sacaron de su abatimiento, y le hicieron concebir nuevas esperanzas; su confianza y estimación hacia el conserge eran muy grandes, conocía que iba recobrando sus fuerzas poco a poco, se vieron en él todas las señales de salud, y al mismo tiempo se observó que su razón adquería de nuevos sus derechos; y el que antes había sido maltratado en otro hospicio, y a quien se había tenido por el loco mas violento y temible, era ya, habiéndole tratado con dulzura y compasión, el hombre mas dócil y digno de interesar por su sensibilidad extremada.
Nota
1. Un caballero dependiente de un potentado se volvió loco, ya por ver frustradas sus ideas, y por haber perdido sus bienes; pero solo manifestaba su delirio sobre su imaginaria grandeza quando se le hablaba de la revolución, o en ciertos ratos de efervescencia. Por otra parte guardaba en el hospicio aquella exterioridad de política y buena crianza a que antes estaba acostumbrado, y si uno llegaba a contradecirle en su modo de pensar, se iba al instante sin enfadarse, ni hablar entre dientes, haciendo una respetuosa cortesía. La idea exclusiva, que por lo regular le dominaba, era la de su omnipotencia, y entrándole el paroxismo prorrumpía en amenazas con toda su furia, y decía que le seria muy fácil hacer caer los rayos del cielo y trastornar la tierra.Una sola consideración le detenía, y era el miedo de que pereciese el exército del gran Condé, a quien admiraba, porque decía ser el que estaba destinado a executar los designios del Eterno. Ya se ve la gran dificultad de contener tal imaginación, ni por las vías de dulzura, ni por una sujeción severa. Se necesitaba que cometiese de suyo un exceso, por el que fuese culpable, para que de este modo se le pudiese tratar con rigor, y esto sucedió justamente a los seis mese de estar en el hospicio, y fue de este modo. Un día que el conserge le reprehendió por haber echado la basura o inmundicia en medio de su jaula, el loco se enfureció contra él, y amenazado aniquilarle. Esa era una ocasión favorable para castigarle y convencerle de que su poder era imaginario; pero como sus parientes tenían intensión de sacarle del hospicio dentro de poco, no se juzgó conducente hacer tentativa alguna.
XXII
Historia de un loco muy furioso a quien se curo, sujetándolo con severidad, aunque con prudencia.
“En la curación moral, dicen los redactores de la Biblioteca Británica (1) no se considera a los locos como privados de razón, quiero decir, como inaccesibles al miedo, esperanza y sentido de honor…Es necesario sujetarlos al principio y animarlos después.” Estas consideraciones generales son sin duda muy verdaderas, y de ella se pueden sacar muchas y muy útiles aplicaciones; pero se necesitan ejemplos para conocer la utilidad, y nada nos dicen los ingleses sobre este punto. Añadamos una historia de esta naturaleza a la anterior, y nos convenceremos cada vez mas de que este secreto se conoce ya en Francia. Un padre de familia muy recomendable perdió su fortuna, y casi todos los recursos por acontecimientos de la revolución, y de allí a muy poco se volvió loco, a causa de su profunda tristeza. Se le empezó a curar por la rutina común de baños generales y de riego, y de repetidas sangrías, y en fin se uso para sujetarle de todos los medios mas inhumanos, motivo por el qual lejos de ceder los síntomas se exacerbaron, y en este estado se le lleva a Bicetre como incurable. El conserge, sin pararse en lo que se le había advertido de que el tal loco era muy temible, le dexo un poco tiempo en libertad para sondear de este modo su carácter: jamás loco ninguno soltó tanto la rienda a su extravagancia; se puso sobre sí, hinchado de orgullo creyendo ser el profeta Mahoma, sacudía a derecha y a izquierda a todos los que encontrara al paso, y les mandaba que se arrodillase para tributarle obsequios. Pasó todo aquel día en pronunciar sentencias de proscripción y de muerte, amenazó e insulto a todos los sirvientes, y despreció y desconoció la autoridad del conserge; y aun habiendo ido a verle su muger pocos días después, se enfureció contra ella, y tal vez la hubiera muerto si no se la hubieran socorrido.¿Que efecto podrían producir los medios de dulzura, y las demostraciones mas moderadas con un loco que miraba como átomos a los demás hombres? Se le mando que se estuviese quieto, y no queriendo obedecer se le castigo con ponerle el camisón, y con encerrarle durante una hora, para que conociese su dependencia. El conserge le sacó de allí a poco de su jaula, le habló con entono de amistad, echándole en cara su desobediencia, y le manifestó lo sensible que le había sido el tener que tratarle con rigor. Al otro día por la mañana volvió nuestro loco sus extravíos, y se le volvió a sugetar del mismo modo; prometió, como el día antecedente, que no alborotaría en adelante, pero reincidió tercera vez, y a consecuencia se le castigó teniéndole recluso un día, y en los siguientes estuvo mas sosegado. El haber saciado quarta vez, a causa de su genio altivo y turbulento, hizo conocer el conserge que se necesitaba producir en la mente de aquel loco una impresión fuerte y duradera. Le llamó con entereza, procuró hacer perder toda esperanza de reconciliación, y le encerró con crueldad, advirtiéndole que en lo sucesivo sería inexorable. Se paso dos días, y al tiempo de la requisa respondió el conserge con una risa burlesca a las repetidas instancias que el loco le hacía, pero por un convenio entre el conserge y su muger, esta puso a aquel en libertad al cabo de tres días; le encargó expresamente que contuviese sus arrebatos fogosos, y que no la expusiese a sufrir justas reconvenciones por haber usado de demasiada indulgencia. El loco estuvo sosegado muchos días; y en los momentos en que parece apenas contener sus extravíos delirantes, bastaba una mirada de la muger del conserje para contener, y corría inmediamente a meterse en su jaula por el miedo de que no se viese que incurría en falta. Estos repetidos combates interiores entre la repetición automática de los paroxismo de la manía, y el miedo de una reclusión indefinida, le acostumbraba cada vez mas a sujetar su voluntad, y a dominarse: además se sentía penetrado de afecto y estimación hacia los que le cuidaban con tanto respeto y condescencia, y de este modo se disiparon poco a poco todas las antiguas señales de manía, habiendo bastado después seis mese de detención en el hospicio para que se curase completamente: este respetable padre de familia se ocupa al presente con una actividad infatigable en reparar el desfalco de su fortuna.
XXIII
Qualidades físicas y morales indispensables al que esta encargado de un hospital de locos
Juzgo que he referido bastantes casos para evidenciar que la curación moral de la manía es una de las partes mas importantes y menos adelantadas de la medicina de observación, y creo que puedo reclamar a favor de la Francia un objeto con el que los ingleses se condecoraban casi exclusivamente. Un feliz concurso de circunstancias ha producido este resultado, y fue por una parte los principios de la mas sólida filantropía del conserge del hospicio de Bicetre, una asiduidad infatigable en el desempeño de su cargo, los conocimientos que había adquirido por su experiencia y reflexión, una entereza invencible, un valor prudente acompañado de agilidad física las mas acomodadas para causar respeto, una estatura proporcionada, miembros llenos de fuerza y vigor, y en tiempo de turbulencias la voz mas terrible, y un ayre intrépido y magestuoso: por otra parte, penetrado yo mismo de lo insuficientes que son los conocimientos que se puede sacar de los libros para curar la manía, deseando con anxia instruirme por el examen atento y la reunión de los hechos, y conociendo a fondo que la borla de doctor no me había envanecido, me aprovechaba el espectáculo de ver sujetos muchos locos a un orden regular, y de las escenas móviles, y algunas veces extravagantes que causaba su delirio, de la habilidad del conserge en arreglar todos estos movimientos, y en hacer recobrar en muchos casos la razón a un loco, ya solo empleando la dulzura, ya medios rigurosos, pero prudentes y humanos. Pasaba con arte de los hechos observados, y de los resultados de una especie de empirismo a los conceptos generales que se adquieren por el estudio de las funciones del entendimiento humano, sacada de los escritos modernos, de la historia filosófica y medica de las pasiones, quiero decir, de sus efectos en lo moral y en lo físico, y de todo lo que los mejores autores de medicina han escrito en general o en particular sobre las vesanias. Las leyes constantes de la economía animal, consideradas en la manía como en otras enfermedades, me llenaba de admiración por su uniformidad, y veía de nuevo los recursos inesperados de la naturaleza, quando se la abandona a si misma, o cuando se la dirige con prudencia, lo qual me hacia cada vez mas y mas cauto en valerme de medicamentos, en tanto que termine por prescribirlos (1) sino quando veía que no eran suficientes lo remedios morales. Honremos de nuevo al doctor Grant por haber establecido sabia y profundamente “que las enfermedades no se pueden curar por los socorros del arte, si no conocemos de antemano como terminan quando se abandonan a los solos esfuerzos de la naturaleza”.
Nota
1. el doctor Feriar, medico ingles, ha publicado una obra intitulada Historias y reflexiones medicas, en el cual expone los efectos de ciertos remedios que se han ensayado contra la manía, como el tártaro emético (tartrite antimoniado de potasa), el alcanfor, el opio, la quina &c ¡que se puede sacar de tales ensayos, quando está probado que en muchos casos puede curarse la manía sin ningún medicamento, especialmente la que es accidental, y proviene de alguna pasión muy exaltada! Yo he llegado a evitar esta inexactitud no prescribiendo remedios en la enfermerías de los locos, sino en los casos de una manía intermitente regular, de una melancolía producida por una devoción supersticiosa, y de un delirio con obliteración del juicio y del racionio &c especie de enagenación que la experiencia enseña, que no cede a los remedios morales: reservo para otro articulo de esta obra el exponer estos hechos.
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